Edgard González Suárez
La reforma constitucional aprobada en el estado de Nuevo León, el 6 pasado 6 de julio de 2026, parece tener más bien motivaciones electorales que democráticas o de ampliación de derechos a la juventud. Si bien, hay esta ampliación de derechos, lo cierto es que da la impresión de que el gobierno de Nuevo León ha hecho cálculos electorales y considera que MC mantiene una preferencia muy clara en la juventud de aquel estado. Aunque también habría que decir que la reforma sí expande los derechos políticos para ser votados a los jóvenes de 18 años para cargos de elección popular -diputados y Alcaldes- y 28 años para el cargo de Gobernador, y no deja de ser una reforma democrática.
La Reforma aprobada por el Congreso de Nuevo León por unanimidad, lo que significaría también que la oposición a MC en el Congreso, Morena, PRI, PAN y otros, irán a disputarse a una porción calculada en un millón 200 mil de jóvenes de aquel estado. Y los beneficiarios a las candidaturas a Gobernador del estado se calcula en alrededor 190,000 nuevos posibles candidatos.
La reforma no deja de poder verse como un laboratorio político para abrir el acceso a los jóvenes en los próximos procesos electorales, principalmente el proceso estatal para elegir Candidato al Gobierno de Nuevo León, pero que tendrá un impacto a nivel nacional también.
Los efectos pueden ser de gran aliento, por ejemplo:
- Un efecto dominó, al impactar en otros Congresos Estatales y abrir las puertas a los jóvenes, ampliando la masa de votantes en el rango de 18 a 29 años.
- Abrir espacios a la juventud haciendo movimientos de este tipo siguiendo al Congreso federal para reducir la edad para ser electo diputado a los 18 años, y 25 años para poder acceder a una secretaría de Estado.
- Al ampliar la base electoral y por ende la modificación de los padrones electorales en cada estado, aunado a los requisitos plasmados por el Instituto Nacional Electoral, las dirigencias partidistas se verán obligados a destinar un porcentaje de las candidaturas a jóvenes menores de 30 años y por ello verse obligados a renovar cuadros en cada instituto político.
- Finalmente, la ampliación del derecho a ser votado va a suponer un cambio en las estrategias de campaña centradas en problemáticas juveniles y vías de comunicación diversas, particularmente en redes sociales.
Otro efecto que ha empezado a intensificarse es el debate sobre la experiencia y la madurez de esos nuevos votantes. Aquí parecen abrirse tres narrativas, 1) la de apertura total, sin restricciones, lo cual impone un debate más serio y racional sobre esta apertura; 2) la de restricciones insuperables -y nada democráticas- como la acreditación o certificación educativa, el empleo o actividades profesionales y 3) la de apertura moderada según densidad de población, peso de la juventud, formas alternativas de representación, etc.
Por ello, el tema no es si extendemos los derechos o no, ahí parece que todos están de acuerdo. Por razones electorales, ningún partido quisiera verse anti juvenil. Sin embargo, cada bloque partidario e ideológico parece tener sus reservas y distintas motivaciones para concretar las reformas de ampliación de derechos para ser votado en el segmento juvenil.
MORENA. Considera a las reformas de este tipo como una ampliación democrática y un ejercicio pleno de derechos.
El PRIAN. Considera importantes las reformas, pero condicionadas para que los candidatos juveniles tengan méritos políticos, educativos y culturales.
MC. Considera un acto de justicia social la incorporación de los jóvenes a la vida política y estrictamente en Nuevo León me parece que hay más cálculo político electoral que una definición democrática.
El tema central y estratégico para la democracia en nuestro país no es la edad sino la cultura política nacional y sobre todo la cultura política dentro de cada partido político nacional. A eso se enfrentarán los jóvenes una vez que se decidan a participar en la política de este país.
