Jesús Utrilla / NV Noticias
La degradación de los humedales y manglares de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río dejó de ser únicamente un problema ambiental para convertirse en un asunto de protección civil, afirmó Beatriz Solís Rincón, del colectivo Mujeres Restaurando el Ecosistema.
La ambientalista señaló que este ecosistema debe entenderse como un bioindicador del deterioro ambiental que enfrenta la región y advirtió que los efectos del cambio climático hacen indispensable emprender acciones de restauración y recuperación de estos espacios naturales.
Entre las principales amenazas identificó la contaminación de los mantos freáticos por rellenos y tiraderos a cielo abierto, la presencia de residuos peligrosos en distintos humedales, la proliferación de especies invasoras y las descargas de aguas residuales, tanto autorizadas como clandestinas.
Asimismo, señaló que muchas campañas de reforestación no generan los resultados esperados porque no consideran las especies adecuadas para cada ecosistema, lo que favorece la expansión de flora invasora en lugar de restaurar el equilibrio ambiental.
También criticó la falta de supervisión sobre las plantas de tratamiento de aguas residuales, al asegurar que muchas no operan correctamente y no existen inspecciones ni estudios de laboratorio que permitan medir el impacto de las descargas.
Advirtió que la pérdida de humedales afecta a toda la zona conurbada debido a la conexión natural entre manglares, pastizales y cuencas hidrológicas, por lo que insistió en que la restauración de estos ecosistemas debe convertirse en una prioridad para prevenir futuras afectaciones provocadas por fenómenos hidrometeorológicos.
