La canícula es un fenómeno climático que se presenta cada año durante el verano y está identificado por autoridades como el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).
Se trata de un periodo caracterizado por una disminución de las lluvias dentro de la propia temporada pluvial, acompañado de un incremento en las temperaturas, cielos despejados y mayor radiación solar.
A diferencia de una sequía prolongada, la canícula no implica la ausencia total de precipitaciones a largo plazo, sino una pausa temporal en las lluvias que genera calor extremo en diversas regiones del país.
¿Qué es la canícula y cuáles son sus características?
De acuerdo con definiciones de organismos federales, este fenómeno tiene su origen en patrones atmosféricos específicos.
Su nombre proviene de la constelación del Can Mayor y de la estrella Sirio, conocida como “La Abrasadora”, cuya aparición coincidía históricamente con los periodos de calor más intenso.
Entre sus principales características se encuentran temperaturas que pueden superar los 37 grados Celsius e incluso rebasar los 40 grados en zonas particularmente afectadas. A esto se suma una reducción considerable de lluvias —conocida como estiaje interestival—, así como cielos despejados y un aumento en la radiación solar.
Este comportamiento climático está asociado al fortalecimiento de los vientos alisios, los cuales inhiben la formación de nubes, reduciendo la probabilidad de precipitaciones durante varias semanas.
¿Cuándo inicia la canícula en 2026?
Con base en registros históricos y patrones climatológicos, se prevé que la canícula en 2026 inicie alrededor del 15 de julio y se extienda hasta finales de agosto, con una duración aproximada de 40 días.
Este comportamiento es consistente con años anteriores, ya que el fenómeno suele comenzar semanas después del solsticio de verano, que ocurre el 21 de junio.
No obstante, autoridades meteorológicas advierten que la duración e intensidad pueden variar dependiendo de condiciones atmosféricas globales, como el fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur).
Para 2026, existe la posibilidad de una transición hacia condiciones de El Niño durante el verano, lo que podría favorecer lluvias por debajo del promedio en algunas regiones y una menor actividad ciclónica, intensificando los efectos del estiaje.
Hasta abril de 2026, no se ha emitido un boletín que modifique estas previsiones, por lo que la estimación se mantiene basada en los cambios climatológicos históricos.
¿Qué estados suelen ser más afectados?
La canícula impacta regiones del noreste, centro-oriente, centro-sur, el Pacífico sur, el Golfo de México y la Península de Yucatán.
Entre los estados con mayor afectación histórica destacan Veracruz, Tabasco, Tamaulipas, Nuevo León, San Luis Potosí, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
Otras entidades que también registran efectos relevantes incluyen Campeche, Hidalgo, Morelos, Puebla, Quintana Roo, Tlaxcala y Yucatán.
En contraste, zonas como la Ciudad de México, Zacatecas, Aguascalientes, Coahuila y Querétaro presentan impactos menores o poco significativos.
La intensidad del fenómeno varía cada año, pero en regiones del noreste y del Golfo de México el incremento de temperatura y la disminución de lluvias suelen ser más marcados.
Fuente: Milenio
