Jesús Utrilla / NV Noticias
Mientras que hace diez años cada mexicano consumía alrededor de 600 gramos de café al año, actualmente el promedio nacional alcanza los 1.5 kilogramos per cápita.
Rosalio López Morgado, investigador del INIFAP, dijo que el consumo interno ya supera los dos millones de sacos y la demanda internacional continúa creciendo, impulsada por nuevos mercados como China, Corea, Indonesia y Malasia, donde cada vez más jóvenes incorporan el café a sus hábitos cotidianos.
López Morgado destacó que fortalecer la producción nacional tendría un importante impacto social, ya que alrededor del 30 por ciento del café mexicano es cultivado por comunidades indígenas asentadas en regiones serranas y alejadas de los principales centros urbanos del país.
Explicó que las variedades tradicionales de café que dieron origen a la cafeticultura mexicana durante el siglo pasado continúan siendo altamente valoradas por consumidores y productores debido a su calidad, aroma y sabor, pese a ser más vulnerables a enfermedades.
Variedades como típica, bourbon, mundo novo y porte alto siguen cultivándose en distintas regiones del país, principalmente porque permiten obtener granos de alta calidad que alcanzan puntuaciones superiores a los 90 puntos en las evaluaciones internacionales de catación.
Agregó que estos cafetos históricos fueron la base del desarrollo cafetero nacional y, aunque actualmente existen variedades más resistentes, muchos productores han optado por conservarlas debido a su aceptación en el mercado.
En la actualidad numerosos cafeticultores combinan variedades tradicionales con nuevas plantas resistentes para equilibrar calidad y productividad.
Las variedades modernas fueron desarrolladas para soportar mejor las enfermedades y ofrecer mayores rendimientos, sin embargo, especialistas reconocen que presentan ligeras diferencias en atributos como cuerpo, acidez y aroma.
Explicó que el aumento en el consumo también ha favorecido la permanencia de los granos Tradicionales
