¿Qué pasaría si, por un instante, pudiéramos mirar el mundo desde los ojos de un animal? No observarlo a distancia, sino habitarlo. Sentir el bosque como territorio propio, entender que cada rincón tiene un significado distinto al que le damos los humanos. Esa es la premisa que impulsa Hoppers. Operación castor, la nueva apuesta de Pixar que nos invita a preguntarnos qué cambia en nosotros cuando dejamos de mirarnos como el centro de todo.
Más que una aventura tecnológica, la película articula una idea clara y coherente: la empatía no es un concepto abstracto, es un ejercicio de perspectiva. Al permitir que su protagonista experimente el mundo desde otra especie, la historia transforma una fantasía animada en una reflexión accesible sobre conexión y pertenencia. En lugar de presentar la naturaleza como telón de fondo, Hoppers la construye como una comunidad viva.
Y en esa idea radica su relevancia, porque cuando entendemos que habitamos un ecosistema compartido, la conversación deja de ser ajena, y que una cinta animada coloque esa premisa en el centro no es casualidad.
El estudio ha construido su legado explorando emociones complejas en historias como Intensamente o Coco, y en esta ocasión apuesta por una historia en la que la conexión humano-animal funciona como espejo emocional.
La raíz de este proyecto está en la infancia de Daniel Chong, quien se sumó como director tras el éxito que tuvo con Escandalosos.
“Me encantan los animales porque ese fue mi tema de entrada para aprender a dibujar. Mis padres tenían enciclopedias y un libro de animales; yo dibujaba todo lo que estaba en esos libros. Eso fue lo que me hizo empezar a amar a los animales; hay algo sobre el mundo animal que, de niño, se siente mágico”.
Esa mirada es el ADN de Hoppers. No es una historia que observe a los animales desde la superioridad humana, sino desde el asombro. Traducir esa sensibilidad a la pantalla le llevó años de práctica: “Hice el programa Escandalosos (We Bare Bears, del cual también hubo una película), y creo que eso me ayudó a aprender cómo traducir mi sentido del humor y usar a los animales como una forma de transmitir esos chistes”, confirmó el director.
Fuente: Milenio
