El gobierno de Estados Unidos defendió sus planes para construir un muro y otras barreras en la región de Big Bend, Texas, pese a la oposición de residentes, empresarios y ambientalistas, así como a una orden judicial que suspendió temporalmente las obras. El comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), Rodney Scott, aseguró que fortificar la frontera es un objetivo “no negociable” de la administración de Donald Trump.
En una entrevista exclusiva con The Associated Press (AP), Scott justificó el proyecto, cuyo costo asciende a 46 mil millones de dólares, al argumentar que las autoridades necesitan identificar quién y qué ingresa al país. El funcionario advirtió que, si Big Bend queda sin barreras mientras otras zonas fronterizas son reforzadas, la región podría verse “completamente desbordada y destruida”.
La iniciativa ha generado una disputa sobre los alcances de la política fronteriza de Trump, quien designó a Scott, exagente de la Patrulla Fronteriza, para completar su emblemático proyecto de infraestructura.
La CBP ejecuta un plan financiado por los republicanos del Congreso que contempla reforzar los aproximadamente 3 mil 200 kilómetros de frontera con México mediante vallas de acero de nueve metros de altura, barreras vehiculares, carreteras y tecnología de vigilancia.
Scott aseguró que el gobierno construye alrededor de 19 kilómetros de infraestructura fronteriza por semana y que el muro principal, que en algunas zonas contará con una segunda barrera, estará terminado a finales de diciembre de 2027. Según el comisionado, los trabajos avanzan incluso por delante del calendario previsto y concluirán antes de que termine el segundo mandato de Trump.
Fuente: Infobae
