Evocando el mismo feminismo pop-rock del “hazlo tú misma” de sus influencias musicales de los años 90, Olivia Rodrigo recaudó 20 millones de dólares para el bienestar de las mujeres con un concierto benéfico que movilizó a su joven público.
Daisy Chain Fields reunió a un cartel liderado por mujeres, con la estrella del pop queer Chappell Roan, la rapera revelación Doechii y las pioneras del riot grrrl Bikini Kill, en torno a temas como la salud de las mujeres, la protección en el lugar de trabajo y los derechos legales. Antes del festival del sábado en Irvine, California, Rodrigo anunció que el evento ya había recaudado lo suficiente para donar 10 millones de dólares a 10 organizaciones sin fines de lucro, entre ellas Planned Parenthood, el National Women’s Law Center y Black Mamas Matter Alliance.
La filántropa Melinda French Gates prometió otros 10 millones de dólares mediante su empresa Pivotal Ventures en una aparición sorpresa al comienzo del concierto de Rodrigo, elogiándola por “mostrar a una nueva generación lo importante que son sus voces”. Rodrigo afirmó que los artistas y activistas del festival le dan esperanza a pesar del “retroceso en los derechos de las mujeres” que se produce hoy.
“Esa es precisamente la razón por la que me enamoré del nombre ‘Daisy Chain’”, dijo el viernes. “Me recordaba cómo las partes individuales pueden unirse para crear algo fuerte e irrompible”.
Rodrigo, de 23 años, se ha hecho famosa por plasmar la rabia y la insatisfacción del romance moderno en canciones que encabezan las listas de éxitos, con influencias tanto de Taylor Swift como de Alanis Morissette. Ahora busca tender puentes entre la Generación Z y las organizaciones sin ánimo de lucro que han tenido dificultades para establecer relaciones con los donantes más jóvenes, quienes suelen preferir formas informales de donar.
Los asistentes a Daisy Chain Fields no pierden de vista esta conexión.
“La gente no se une ni se moviliza a menos que se sienta conectada con el grupo que se está movilizando”, manifestó Grace Slevin, de 24 años. “¿Qué hay mejor que la música?”
