Sam Ojeda | NV Noticias
Xalapa.– Más allá de la capacitación para el empleo, el programa Jóvenes Construyendo el Futuro ha contribuido a modificar las oportunidades de desarrollo de millones de personas en el país, al acumular 3.5 millones de beneficiarios y una inversión superior a 170 mil millones de pesos desde su puesta en marcha en 2018.
Durante la asamblea del programa realizada este sábado en el Museo Kaná de Xalapa, la subsecretaria de Empleo y Productividad Laboral, Quiahuitl Chávez Domínguez, afirmó que la estrategia surgió para atender a una generación que durante años enfrentó obstáculos para acceder al estudio y al trabajo.
“Las y los jóvenes no están sobrando, sino que estaban esperando una oportunidad que les había sido negada”.
Ante la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gobernadora Rocío Nahle García, la funcionaria señaló que el programa brinda capacitación en centros de trabajo, apoyo económico mensual equivalente a un salario mínimo y acceso a servicios médicos.
“Desde que el programa arrancó el 2018 han sido atendidos 3.5 millones de jóvenes que han tenido acceso al trabajo a través de una capacitación, con un apoyo económico mensual, equivalente a un salario mínimo y con seguro médico”.
Destacó que los recursos destinados a esta política pública han sido entregados de manera directa a los participantes durante siete años y medio.
“Todo ello, no como un regalo, sino como un derecho, con una inversión de más de 170 mil millones de pesos en siete años y medio entregados de manera directa a las y los jóvenes de México”.
La subsecretaria sostuvo que la creación del programa respondió a un contexto en el que se atribuía a los propios jóvenes la responsabilidad de no estudiar o no trabajar, sin considerar las limitaciones estructurales que enfrentaban.
“Durante muchos años ser joven en México fue sospechoso. Si no estudiabas, eras un vago. Si no trabajabas, eras un problema”.
Asimismo, criticó las etiquetas que durante años se utilizaron para referirse a quienes se encontraban fuera de los sistemas educativos o laborales.
“Los medios de comunicación, los rectores de las universidades los llamaban ninis para referirse a aquellos jóvenes que no estudiaban y no trabajaban como si fuera un insulto, como si la razón por la que no estudiaran o no trabajaran fuera una decisión de flojera o falta de interés y no el resultado de un sistema y de varios gobiernos que de manera consciente no abrían ninguna puerta ni garantizaban ningún derecho”.
Chávez Domínguez afirmó que el alcance del programa puede medirse también por los cambios que genera en los hogares y comunidades de los participantes.
“Cada joven que sale de este programa con una habilidad, con experiencia, con una trayectoria que antes no tenían, está cambiando algo en su familia, en su comunidad, en el país, de forma real, cotidiana y concreta”.
Finalmente, señaló que el fortalecimiento de derechos y la generación de oportunidades son elementos centrales para impulsar transformaciones sociales de largo plazo.
