Las cancillerías de Rusia y de China, mediante comunicados emitidos de modo simultáneo, anunciaron ayer que el presidente ruso, Vladimir Putin, visitará China la semana entrante, el 19 y el 20 de mayo, por invitación de su homólogo Xi Jinping.
El anfitrión y su huésped, de acuerdo con la información oficial, “discutirán temas actuales de las relaciones bilaterales, las formas de profundizar aún más la asociación integral y la interacción estratégica entre Rusia y China, así como intercambiarán opiniones sobre los principales problemas internacionales y regionales”.
La visita del titular del Kremlin coincide con la celebración del 25 aniversario de la firma del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa, documento que marcó el inicio del estrechamiento de nexos entre ambos países que se observa en los años recientes y que alcanzó su cúspide al proclamar Putin y Xi, en febrero de 2022, la “amistad sin límites” entre Rusia y China, su asociación estratégica integral basada en la multipolaridad y el contrapeso a Occidente.
Putin llegará a Pekín apenas unos días después de la visita que realizó esta semana el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Es, por tanto, la primera vez, fuera de algún evento multilateral, que Xi recibe un mismo mes en la capital del gigante asiático a los mandatarios de Estados Unidos y de Rusia, lo cual –según el diario South China Morning Post, que se edita en Hong Kong– se corresponde con los esfuerzos del líder chino por gestionar sus relaciones con ambos y posicionar a China como un actor clave en el orden mundial.
Después de la visita de Trump, considera Tatiana Parjalina, presidenta de la asociación de cooperación euroatlántica, para China “es muy importante mostrar a Estados Unidos, y al mundo, que mantiene cierto equilibrio con la invitación al presidente ruso”.
Los mandatarios, adelantó Parjalina al diario ruso Kommersant, hablarán de la relación bilateral, cooperación económica, técnica y militar, así como de la guerra entre Rusia y Ucrania, igual que del conflicto en el golfo Pérsico y del desbloqueo del estrecho de Ormuz.
“Y es probable que no conozcamos detalles de lo acordado, pero no excluyo que a nivel de declaraciones, para mostrar que China hace su propio juego, una suerte de contrapeso a sus relaciones con Estados Unidos, Xi expresará de nuevo su disposición a estrechar la cooperación con Rusia”, subrayó la directiva.
Aunque al término de sus conversaciones está previsto que los presidentes emitan una declaración conjunta y se firmen varios convenios entre ambos gobiernos, Dimitri Liutiaguin y otros analistas del mercado de hidrocarburos creen que la coyuntura es favorable –en el contexto del cierre del estrecho de Ormuz– para que Rusia ofrezca más petróleo a China, necesitada de suplir el crudo que dejó de recibir, si bien Trump también está interesado en que Pekín adquiera más petróleo estadunidense.
Fuente: La Jornada
