Luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo advirtió que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) visitará las estaciones de servicio para revisar márgenes de ganancia, los gasolineros bajaron el precio del diésel.
Sin embargo, la situación puede incentivar prácticas nocivas en el mercado, dijeron analistas a EL UNIVERSAL.
Con datos de la Comisión Nacional de Energía, la agencia PetroIntelligencereporta que 61% de los expendios venden hoy el litro en menos de 28 pesos, el tope fijado por el gobierno y el gremio.
Una semana antes, 71% cumplían con el acuerdo “voluntario” bajo la misma base de comparación, lo que equivale a poco más de 10 mil estaciones de las 14 mil con permiso vigente y operando.
La Secretaría de Hacienda redujo el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles, especialmente a la gasolina regular y el diésel, mientras que Pemex ofrece descuentos a sus distribuidores para garantizar los topes al precio y los gasolineros absorben parte del impacto que genera la guerra en Medio Oriente, que estalló el pasado 28 de febrero.
El director de la consultora GMEC, Gonzalo Monroy, opina que esto ha sido insuficiente, por lo que los gasolineros van a cumplir mediante adulteraciones, mezclando combustible robado o huachicol, y regresando a los litros de 850 y 900 mililitros.
El director de PetroIntelligence, Alejandro Montufar, coincidió en que existe este riesgo, ya que es normal que se busquen disminuir los costos ante un escenario en el que los márgenes son más estrechos.
Sin embargo, indicó que esto no está nada más orientado a prácticas fuera del marco regulatorio, por ejemplo, puede darse que disminuyen costos en calidad y disponibilidad del servicio, así como ajustes en turnos laborales y en esquemas de lealtad.
Verificaciones de la Profeco
“Lo que es importante es que la Profeco siga con sus verificaciones, para garantizar que el tipo de actividades fuera del marco regulatorio no se materialicen. Lo que sí es que hemos visto que esas prácticas se han ido reduciendo con la evolución del sector y aquí es importante el papel que tiene la Profeco con sus verificaciones”, comentó Montufar.
Analistas de Banamex indicaron que, aunque la fijación de precios podría favorecer a las familias de menores ingresos, el control genera distorsiones.
“Destaca que en México la política de fijación de precios de la canasta básica se suma al establecimiento de un precio máximo de la gasolina de bajo octanaje de 24 pesos por litro. Y en ese caso ya hemos visto efectos adversos como robo de combustible (huachicol), venta de otros productos (gasolina premium y diesel) a un precio mayor, adquisición de combustible robado, o entrega de menos productos al cobrado para poder mantener los márgenes de ganancia y cumplir con el compromiso del precio máximo”, señalaron en un reporte publicado el lunes pasado.
Fuente: El Universal
