Un jurado en Estados Unidos determinó que el gigante de los conciertos Live Nation y su filial Ticketmaster tienen un monopolio perjudicial sobre los grandes recintos de conciertos, lo que supuso una derrota para la empresa en una demanda por reclamaciones presentadas por decenas de estados en el país.
Un jurado federal en Manhattan deliberó durante cuatro días antes de llegar a su decisión ayer en el caso, seguido de cerca, que dio a los fanáticos el equivalente a un pase de acceso a camerinos a un negocio que domina el entretenimiento en vivo en Estados Unidos y más allá.
Live Nation Entertainment es propietaria de cientos de recintos, los opera, controla la contratación de artistas en esos lugares o tiene una participación accionaria ahí. Su filial Ticketmaster es considerada como la mayor vendedora de entradas del mundo para eventos en vivo.
El caso civil, encabezado inicialmente por el gobierno de EU, acusó a Live Nation de usar su alcance para asfixiar la competencia, por ejemplo, al impedir que los recintos utilicen múltiples vendedores de entradas.
“Es hora de exigirles cuentas”, manifestó Jeffrey Kessler, abogado de los estados, en su alegato final, al calificar a Live Nation como un bully monopolístico que eleva los precios para quienes compran boletos.
Live Nation insistió en que no es un monopolio y sostuvo que los artistas, los equipos deportivos y los recintos deciden los precios y las prácticas de venta de entradas. Un abogado de la empresa afirmó que su tamaño era simplemente resultado de la excelencia y el esfuerzo.
“El éxito no va en contra de las leyes antimonopolio en Estados Unidos”, señaló el abogado David Marriott en su conclusión.
Ticketmaster se fundó en 1976 y se fusionó con Live Nation en 2010. La empresa ahora controla 86 por cierto del mercado de conciertos y 73 por ciento del mercado total cuando se incluyen los eventos deportivos, según Kessler.
Ticketmaster ha suscitado desde hace tiempo la indignación de los fanáticos y de algunos artistas. Los titanes del grunge Pearl Jam se enfrentaron al negocio en la década de 1990, e incluso presentaron una queja antimonopolio ante el Departamento de Justicia de EU, que entonces declinó llevar el caso.
Décadas después, el Departamento de Justicia, junto con decenas de estados, presentó la demanda actual durante el gobierno de Joe Biden. A los pocos días de iniciado el juicio, el gobierno del presidente Donald Trump anunció un acuerdo para resolver sus reclamaciones contra Live Nation.
El acuerdo incluyó un tope a las tarifas de servicio en algunos anfiteatros, además de nuevas opciones de venta de entradas para promotores y recintos, lo que potencialmente les permitiría, aunque sin obligarlos, abrir la puerta a competidores de Ticketmaster como SeatGeek o AXS. Pero el acuerdo no obliga a Live Nation a separarse de Ticketmaster.
Un puñado de estados se sumó al acuerdo. Pero más de 30 siguieron adelante con el juicio, al afirmar que el gobierno no obtuvo suficientes concesiones de Live Nation.
El juicio llevó al estrado al director general de Live Nation, Michael Rapino, a quien interrogaron sobre asuntos que incluyeron el fiasco de la venta de entradas de Taylor Swift en 2022. Rapino culpó a un ciberataque.
Fuente: La Jornada
