Sam Ojeda – NV Noticias
Xalapa.- En el arranque de la Semana Nacional de Salud Pública celebrado en San Andrés Tuxtla, el secretario de Salud de Veracruz, Valentín Herrera Alarcón, advirtió que la falta de prevención y atención oportuna a enfermedades crónico-degenerativas representa no solo un problema de salud, sino también un lastre económico para las familias, los estados y los países.
“Salud es economía, es progreso, desarrollo. Los fallecimientos producen baja en la economía. La persona que queda inhabilitada para trabajar, pero que requiere servicios, también produce un gasto muy fuerte”, expresó al subrayar que la inoperancia en la prevención termina afectando directamente la productividad y el desarrollo social.
El funcionario expuso que en el mundo actualmente 240 millones de personas viven con diabetes, pero solo el 47 por ciento se encuentra bajo tratamiento médico, mientras que el resto carece de atención, en gran parte por limitaciones económicas. En el caso de la hipertensión, apenas el 57 por ciento logra mantener su presión arterial bajo control.
“Esto genera un problema económico muy alto. La disminución laboral produce que un estado, que un pueblo, que un país baje su nivel de desarrollo”, recalcó Herrera Alarcón, quien citó datos de la Organización Mundial de la Salud sobre la “tormenta” que representan las enfermedades no transmisibles, como la diabetes, hipertensión, padecimientos renales, respiratorios y de salud mental.
El impacto se refleja en la mortalidad: solo en 2021 murieron seis millones de personas en América del Sur, de las cuales el 50 por ciento fue por enfermedades cardiovasculares y el 40 por ciento por cáncer.
Estos padecimientos, dijo, además de la tragedia personal y familiar, generan costos imposibles de sostener. “Se considera que solo en América Latina se gastarán más de 12 billones de dólares en la atención de estos problemas”, alertó.
Ante este panorama, sostuvo que la buena noticia es que aún se está a tiempo de actuar mediante la reducción de factores de riesgo. Mencionó entre ellos el consumo de alcohol y tabaco, la falta de ejercicio y las dietas con escaso valor nutritivo, todos prevenibles a través de políticas públicas sólidas.
“Estamos a tiempo porque muchos de los factores de riesgo que llevan a las enfermedades crónicas degenerativas se pueden evitar”, insistió.
El secretario de Salud llamó a retomar la atención primaria como eje de la política pública en la materia, con estrategias que no queden en “letras muertas”, sino que se conviertan en acciones agresivas y permanentes.
“Yo les quiero invitar, sobre todo a quienes manejan instituciones públicas de gobierno, que hagamos políticas públicas en salud que ya están hechas, pero que sean agresivas, que realmente nos ayuden”, sostuvo.
Finalmente, destacó que la gobernadora Rocío Nahle García respalda esta visión para construir un “estado sano” y recordó que, aunque no es posible erradicar en 20 años la hipertensión, diabetes o cáncer, sí es posible disminuir su impacto y mejorar la calidad de vida.
“El trabajo es entre todos. El gobierno es corresponsable, pero la salud también está en nuestras manos”, puntualizó.
