Jesús Utrilla / NV Noticias
Gran parte de los cañaverales de Veracruz y Oaxaca presentan un deterioro progresivo debido a décadas de explotación continua, lo que ha provocado una degradación biológica, química y física de los suelos. Sin embargo, el uso de abonos verdes en puede incrementar el rendimiento de la caña de azúcar de un promedio regional de 55 a 70 toneladas por hectárea hasta superar las 100 toneladas, además de reducir en alrededor del 30 por ciento el uso de fertilizantes químicos, afirmó Francisco Javier Ugalde Acosta, investigador del Campo Experimental Cotaxtla.
Explicó que los resultados fueron obtenidos durante la zafra 2025-2026 en parcelas de evaluación en Carlos A. Carrillo, donde se sembraron leguminosas como crotalaria y canavalia entre los surcos de la caña para recuperar la fertilidad del suelo.
“La caña de azúcar es un cultivo altamente extractivo de nutrientes. Se cosecha una y otra vez durante varios años y el suelo se va agotando. Aunque se apliquen fertilizantes comerciales, muchas veces se descuida la recuperación de la parte física, química y biológica del terreno”.
Ugalde Acosta explicó que la tecnología de los llamados abonos verdes consiste en sembrar leguminosas que establecen una simbiosis con bacterias fijadoras de nitrógeno presentes en sus raíces, capaces de capturar este elemento directamente de la atmósfera y ponerlo a disposición del cultivo.
Especies como la crotalaria pueden fijar más de 80 kilogramos de nitrógeno por hectárea, además de aportar materia orgánica y otros nutrientes esenciales, lo que disminuye la dependencia de fertilizantes sintéticos, considerados uno de los insumos más costosos para los productores.
Estos cultivos asociados tampoco compiten con la caña por espacio, luz o nutrientes. Por el contrario, ayudan a conservar la humedad del suelo, reducen el crecimiento de malezas y permiten disminuir el uso de herbicidas.
Recordó que la caña extrae grandes cantidades de nutrientes del suelo. Por ejemplo, una cosecha de 100 toneladas por hectárea demanda alrededor de 140 kilogramos de nitrógeno, por lo que mantener la productividad requiere estrategias que restituyan esa fertilidad de forma sustentable.
Llamó a los productores a incorporar este tipo de prácticas en el ciclo agrícola 2026-2027, al considerar que representan una alternativa para disminuir costos de producción, recuperar la salud de los suelos y mantener la productividad de los cañaverales a largo plazo.
