Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, aseguró que desde Estados Unidos se le pidió que se mantuviera dentro del Cártel de los Beltrán Leyva e hiciera lo que tenía que hacer dentro de la organización, mientras éste lideraba una ruta de cocaína colombiana hacia ese país y generaba una ola de violencia en su guerra contra Los Zetas y, al mismo tiempo, daba información sensible de los altos mandos del cártel. Era un informante, un topo, un canario.
Aunque no se establece la fecha específica, de acuerdo con la transcripción de la sentencia de la Corte del Distrito Norte de Atlanta, Georgia, a cargo del juez William S. Duffey, durante dicha audiencia de sentencia de La Barbie, en 2018, se reveló que desde 2004 el narcotraficante ya era un canario de las agencias de inteligencia estadunidenses. Su canto había ayudado a que detuvieran en una ocasión a Joaquín El Chapo Guzmán y a que la Marina identificara y abatiera a su amigo, Arturo Beltrán Leyva, El Barbas.
Quiero decir, no es excusa lo que estoy diciendo… sólo estoy diciendo lo que el gobierno decía, que yo me iba a entregar, y hay una carta del gobierno diciendo: ‘Detente y sigue haciendo lo que tengas que hacer’”, dijo Valdez ante el juez que, más tarde, le impuso una sentencia de 49 años de prisión.
La Barbie intentaba explicar que, si bien había cometido crímenes serios, narcotráfico y lavado de dinero, esto ocurrió en parte por solicitud de las autoridades estadunidenses:
“Acerca de lo que estaba escuchando, no pasé por encima de ellos solamente para entregarme, era de mi interés entregarme, y el gobierno tiene prueba de ello, porque enviamos una carta demostrándolo, y ellos me dijeron que esperara. Y tenemos prueba de ello”.
Fuente: Forbes