LA EUGENESIA EN VERACRUZ
Por: Miguel Salvador Rodríguez Azueta
Recientemente, en nuestro querido puerto de Veracruz volvió a estallar uno de tantos escándalos mediáticos. En esta ocasión, una creadora de contenido, a raíz de un lamentable incidente en el que se vio involucrado un menor de edad, al parecer perteneciente a una familia en situación de calle, lanzó una propuesta que para muchos sonó novedosa: la esterilización como solución a determinados problemas sociales.
Sin embargo, esa idea dista mucho de ser original. Se trata de un planteamiento que tuvo gran aceptación entre finales del siglo XIX y principios del XX bajo el nombre de Eugenesia, estrechamente vinculado con diversos proyectos de salud pública y de higiene mental.
No es el propósito de este texto reconstruir toda la historia de la eugenesia. Quien esté interesado puede acudir a cualquiera de los numerosos estudios elaborados por institutos de investigación y organismos especializados en derechos humanos. Basta recordar que el término fue acuñado por Francis Galton en su obra Investigaciones sobre la fertilidad humana y su desarrollo, donde utilizó la palabra Eugenesia, derivada del griego eugenes, que significa “bien nacido” o “de buen origen”.
Desde ahí podemos comprender el alcance de aquellas ideas, que fueron adoptadas con notable entusiasmo en Europa y Estados Unidos. Conviene recordar que no fueron únicamente los alemanes quienes abrazaron las teorías de la supuesta superioridad racial; mucho antes del régimen nazi, diversos países promovieron políticas inspiradas en esos principios.
Lo curioso es que en México ya existían antecedentes legales dirigidos contra los llamados “vagos”, “malvivientes” y otros individuos considerados por la autoridad como personas no aptas para convivir en sociedad. Ahí están la legislación de 1853 y la expedida durante el Imperio en 1865. De haberse aplicado con absoluto rigor, probablemente nos habrían privado de muchos músicos, artistas populares, caricaturistas y personajes pintorescos que hoy forman parte del imaginario del siglo XIX.
En Veracruz, ese rinconcito donde hacen sus nidos las olas del mar, las palmeras parecen embriagarse de sol y las mujeres que ejercían el oficio más antiguo del mundo lo hacían con una libertad tolerada por una comunidad acostumbrada a las particularidades de un puerto, también florecieron estas ideas.
En 1932 fue promulgada la Ley de Eugenesia y Salud Mental del Estado de Veracruz. Sus disposiciones no resultaban del todo claras respecto al tratamiento de criminales, alcohólicos, prostitutas y personas calificadas entonces como “viciosas”. Sin embargo, su artículo quinto establecía la aplicación de medidas de “profilaxis” destinadas a impedir que las futuras generaciones heredaran aquellas condiciones consideradas como enfermedades.
Para quienes deseen conocer directamente el documento, dejo la siguiente referencia:
https://www.segobver.gob.mx/juridico/libros/148.pdf
Por si ello fuera poco, vale la pena detenerse en otro documento revelador. El diario El Nacional, en su edición del 20 de noviembre de 1932, publicó un amplio informe sobre las labores del gobierno de Adalberto Tejeda. En él se defendía con firmeza la política sanitaria del estado y se justificaba la expedición de la Ley de Eugenesia mediante una comparación entre la selección genética aplicada al mejoramiento de plantas y animales y la reproducción humana.
Se trata de un testimonio documental que refleja con claridad el pensamiento eugenésico de la época, una corriente que, años después, alcanzaría su expresión más extrema y criminal bajo el régimen nazi.
Así pues, la idea de “mejorar la raza jarocha” no nació con la reciente polémica provocada por una creadora de contenido. Lo que hizo fue poner nuevamente sobre la mesa una propuesta que posee antecedentes históricos perfectamente documentados y que, llevada a sus últimas consecuencias en distintas partes del mundo, terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más oscuros de la historia contemporánea.
Lo verdaderamente sorprendente es que la Ley de Eugenesia y Salud Mental del Estado de Veracruz permaneció vigente hasta diciembre de 2019, cuando finalmente fue abrogada.
¿Cómo la ve usted?
Porque las ideas cambian de nombre, cambian de discurso e incluso cambian de protagonistas, pero no siempre desaparecen. Cuando resurgen propuestas que pretenden resolver los problemas sociales clasificando a las personas según su supuesto valor o limitando sus derechos, conviene volver la vista hacia la historia. No para repetirla, sino precisamente para evitar hacerlo.
