El shock petrolero en el Estrecho de Ormuz aún no ha desplomado la demanda, ya que los países desarrollados están echando mano de sus reservas y pagando más para asegurar el suministro. Pero los operadores ya lanzan la alerta: viene un ajuste duro.
Cuanto más tiempo permanezca cerrado este canal vital, más tendrá que recalibrarse el consumo a la baja para alinearse con una oferta que ha caído al menos 10 por ciento.
Y para que eso ocurra, la gente tendrá que comprar menos, ya sea por precios prohibitivos o por intervenciones gubernamentales que obliguen a reducir el consumo.
‘Colchones’ de combustible se agotan rápidamente
Una pérdida de suministro cercana a mil millones de barriles ya es prácticamente inevitable, más del doble de las reservas de emergencia liberadas por gobiernos poco después de iniciado el conflicto a finales de febrero.
Esos colchones se están agotando rápidamente, ayudando por ahora a contener los precios. Pero con el cierre entrando en su novena semana, la destrucción de demanda —que comenzó en sectores menos visibles como los petroquímicos en Asia— se está extendiendo de forma silenciosa a mercados cotidianos en todo el mundo.
“La destrucción de demanda está ocurriendo en lugares que no son centros visibles de precios”, dijo Saad Rahim, economista en jefe de Trafigura Group, en la cumbre FT Commodities Global en Lausana.
“Ese ajuste ya está en marcha, pero si esto continúa, tendrá que ser cada vez mayor. Estamos en un punto de inflexión crítico”.
¿Qué sectores resienten el recorte de suministro de petróleo por guerra en Irán?
Las industrias y mercados más dependientes —como plantas petroquímicas en Asia y Medio Oriente, y envíos de gas licuado de petróleo, clave para cocinar en India— fueron los primeros en resentir el golpe cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán el 28 de febrero.
Ahora, con el estancamiento entre el presidente Donald Trump y sus adversarios iraníes prolongándose, el impacto se desplaza hacia Occidente y hacia productos esenciales para la vida diaria.
Aerolíneas en Europa y Estados Unidos están recortando miles de vuelos. Analistas advierten debilidad en el consumo de gasolina tras superar los 4 dólares por galón en EU, así como en el diésel, clave para transporte y construcción.
Fuente: El Financiero
