Jesús Utrilla / NV Noticias
Limitar las deducciones fiscales al 96.67 por ciento, sin excluir la nómina del cálculo, podría encarecer los costos laborales, propiciar recortes de personal y prestaciones, además de trasladar parte de los gastos empresariales a los consumidores mediante aumentos de precios, señaló Ramón Ortega Díaz, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) en Veracruz.
Propuso que los salarios sean 100 por ciento deducibles, que la nómina quede fuera del nuevo límite y que se amplíen los beneficios fiscales para la previsión social de los trabajadores.
Advirtió que la medida podría generar un doble impacto para las empresas, debido a que actualmente existen restricciones para deducir determinadas prestaciones laborales y, con el nuevo tope, se reduciría todavía más la posibilidad de descontar esos gastos de la base gravable.
Explicó que las compañías tendrán que buscar alternativas para mantener sus márgenes de operación ante el incremento de sus obligaciones, entre ellas los ajustes salariales, las modificaciones a la jornada laboral, el aumento de los días de vacaciones y el incremento de las cuotas de seguridad social previsto para el próximo año.
Dijo que, cuando las empresas buscan mantenerse dentro de los límites fiscales, pueden optar por reducir gastos operativos, pero también por disminuir sus plantillas laborales o limitar las prestaciones que ofrecen a sus trabajadores.
A ello se sumaría el posible encarecimiento de los productos y servicios, ya que las empresas podrían trasladar parte de los mayores costos a sus clientes para conservar su rentabilidad, lo que representaría una presión adicional sobre los precios.
