Por Art1llero
El boom inmobiliario en Boca del Río y la Riviera Veracruzana es una buena noticia para la economía; pero las promesas incumplidas y las obras abandonadas encienden focos rojos.
Comprar una vivienda no es cualquier inversión; para muchas familias representa el patrimonio de toda una vida. Por eso, no basta con confiar en la publicidad y las promesas de los desarrolladores; hay que verificar, exigir garantías y certeza jurídica.
También hacen falta autoridades que supervisen, regulen y actúen oportunamente. El crecimiento inmobiliario no puede convertirse en tierra fértil para los abusos ni dejar a los compradores a merced de la buena voluntad de las empresas.
La inversión necesita certidumbre; los compradores, protección, y el mercado inmobiliario, reglas claras y autoridades que las hagan cumplir.
