En una zona profunda y oscura del Golfo de México, la cantidad de animales marinos se desplomó cerca de 60 por ciento en los años posteriores a la explosión de la plataforma Deepwater Horizon en 2010, según halló un nuevo estudio.
En una parte fundamental del golfo, entre la superficie iluminada y las profundidades más oscuras –donde falló el pozo operado por la empresa BP y se vertieron 507 millones 245 mil 179 litros de petróleo, la cantidad de peces detectados disminuyó 63.5 por ciento entre el año posterior al derrame y 2015.
Las poblaciones de crustáceos, incluidos los camarones y el kril, fuentes claves de alimento para las ballenas, se redujeron 62 por ciento, mientras la presencia de animales de mayor tamaño, como los calamares y los pulpos, cayó 59.7 por ciento, según un estudio publicado en la revista científica Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América (PNAS por sus siglas en inglés). Según el mismo estudio, dichas poblaciones no están cerca de recuperarse.
Los investigadores se centraron en la “zona crepuscular” del océano, una vasta área situada sobre el lecho marino, donde muchas especies que viven cerca de la superficie, incluidos los delfines y las ballenas, se alimentan de otras criaturas. No obstante, sabemos muy poco sobre ese ecosistema gigantesco, y esta región del golfo no había sido estudiada antes del derrame de 2010, dijo Tracey Sutton, oceanógrafa biológica de la Universidad Nova Southeastern y autora principal del estudio.
Una expedición posterior al derrame realizada en 2011, la cual es citada en la investigación, y que utilizó redes a distintas profundidades y sistemas de sonar acústico, les permitió a los científicos obtener una estimación aproximada de la abundancia de vida marina en la franja comprendida entre la superficie y mil 500 metros de profundidad. Regresaron al mismo lugar tres años y medio después, con el mismo equipo, y descubrieron que la cantidad de vida marina se había reducido a una proporción de entre un tercio y un cuarto de lo que se registró en 2011.
Fuente: La Jornada
