Sam Ojeda / NV Noticias
Xalapa.- En seis años, la investigación por la desaparición de Daniel Hernández Hernández ha pasado por tres fiscales diferentes, situación que ha obligado a su madre, Sonia Hernández Camacho, a retomar los antecedentes del caso cada vez que cambia el funcionario responsable, sin que hasta ahora existan indicios sobre su paradero.
La mujer, originaria de la Ciudad de México, denunció que la falta de continuidad en las investigaciones y las dificultades para conseguir acompañamiento de las autoridades complican las labores de búsqueda de las familias que tienen personas desaparecidas en Veracruz.
“Hasta el día de hoy mi carpeta de investigación ha tenido tres fiscales y cada que llega uno nuevo es empezar de cero”.
Sonia viajó esta semana a Xalapa para participar en las jornadas de revisión de fotografías de indicios de personas que permanecen sin identificar, realizadas en las instalaciones de la Dirección General de Servicios Periciales.
Su hijo desapareció el 28 de julio de 2020 en el puerto de Veracruz, adonde había llegado procedente de la Ciudad de México para concretar la venta de una camioneta, acompañado de un amigo y la esposa de este último.
Los dos hombres desaparecieron, mientras que la mujer fue liberada. Desde entonces, la familia no ha conseguido información que permita conocer qué ocurrió con Daniel.
Durante estos años, Sonia ha participado en búsquedas de campo, recorridos por lagunas y diligencias en diferentes estados del país, sin obtener resultados.
“Hemos realizado búsquedas en campo, en lagunas, en varios estados de la República, pero no hay ningún indicio, ninguna pista que me lleve a él”.
Además de la incertidumbre, la desaparición ha tenido consecuencias en su estabilidad económica y familiar, pues actualmente se dedica al comercio, carece de un trabajo estable y enfrenta la ruptura de su núcleo familiar.
La búsqueda también representa un gasto considerable para quienes, como ella, deben trasladarse desde otras entidades para participar en diligencias y reuniones con las autoridades.
De acuerdo con su testimonio, cada viaje a Veracruz implica desembolsos de entre 5 mil y 7 mil pesos, cantidad que debe cubrir con sus propios ingresos, aportaciones familiares y, ocasionalmente, apoyos institucionales.
Sonia explicó que acude constantemente a mesas de trabajo y participa en jornadas de búsqueda hasta tres veces al año, lo que significa que únicamente estos últimos desplazamientos pueden representar gastos anuales de entre 15 mil y 21 mil pesos.
“Sí, por supuesto, nos cambia la vida, entonces ha sido muy difícil porque mi familia se rompió, no tengo un trabajo estable, soy comerciante, a veces puedo, a veces no pero el amor a mi hijo me hace asistir cada que se va a realizar alguna búsqueda”.
La mujer también señaló que las familias deben insistir para conseguir que las autoridades programen búsquedas y proporcionen personal de acompañamiento, debido a que no siempre existe disponibilidad para atender sus solicitudes.
“La verdad es que nosotros tenemos que meterles un poco de presión a las autoridades en las mesas de trabajo, solicitándoles las búsquedas, solicitando el apoyo para el acompañamiento, porque no siempre es posible”.
