El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y su homólogo estadounidense, Donald Trump, acordaron este viernes mantener abiertas las negociaciones en torno a los aranceles del 37,5% impuestos por Washington sobre productos brasileños. La conversación telefónica, que duró una hora y 20 minutos, permitió definir que representantes de ambos gobiernos volverán a reunirse para buscar una salida al conflicto.
Durante el intercambio, Lula cuestionó los argumentos utilizados por Washington para justificar las nuevas tarifas y sostuvo que son “infundadas”. El presidente brasileño defendió continuar las conversaciones como la vía más conveniente para preservar la relación económica entre las dos mayores economías de América.
El mandatario brasileño planteó que “seguir en la mesa de negociación” es la “mejor opción” para ambos países. Su posición apunta a evitar que las diferencias comerciales deriven en un deterioro mayor de los vínculos bilaterales, especialmente por el impacto que los gravámenes pueden tener sobre empresas, exportadores y consumidores.
Trump, según la Presidencia brasileña, coincidió en la importancia de mantener una relación comercial sólida. El presidente estadounidense propuso que los equipos negociadores de Washington y Brasilia se encuentren “lo más pronto posible” para avanzar en el tratamiento de las diferencias pendientes.
La decisión de retomar las reuniones ocurre después de las medidas adoptadas por Estados Unidos durante julio. Washington aplicó nuevos aranceles a las importaciones brasileñas y vinculó su decisión con cuestionamientos sobre determinadas prácticas comerciales y otras políticas del Gobierno de Lula. Brasil rechazó esas acusaciones y sostuvo que no constituyen una justificación válida para las tarifas.
Estados Unidos figura entre los principales socios comerciales de Brasil. Por eso, la continuidad del diálogo busca impedir que el enfrentamiento termine afectando de manera más amplia el intercambio bilateral. La negociación también permitirá a los dos gobiernos evaluar posibles alternativas frente a las medidas actualmente vigentes.
El contacto entre los presidentes se produjo, además, en un momento político delicado para Lula. Brasil se prepara para las elecciones presidenciales de octubre, en las que el mandatario buscará la reelección. En las últimas semanas, el Gobierno brasileño acusó a la administración estadounidense de intentar intervenir en el escenario electoral interno, una denuncia que elevó la tensión entre Brasilia y Washington.
Pese a las diferencias comerciales y políticas, Lula y Trump también abordaron la cooperación contra el crimen organizado. El presidente brasileño reiteró su rechazo a la decisión de Estados Unidos de clasificar como organizaciones terroristas al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital, dos de las principales estructuras criminales que operan en Brasil.
Fuente: Infobae
