Jesús Utrilla | NV Noticias
Hace falta una mayor sensibilidad por parte de las autoridades hacia las familias de personas desaparecidas, ya que con el paso del tiempo, muchos expedientes queden rezagados y que las familias continúen enfrentando solas la búsqueda de sus seres queridos, a la espera de nuevas pistas que permitan esclarecer los casos.
Arminda Ortega Piñera, madre de José Miguel Suárez Ortega, quien desapareció el 29 de febrero de 2024 en Boca del Río, señaló que, aunque en su caso ha recibido información sobre algunos avances en la carpeta de investigación, aún persiste la incertidumbre y el dolor de no saber qué ocurrió con su hijo.
“Yo considero que hace falta mucha empatía de parte de las personas que trabajan en el gobierno. De verdad, a los desaparecidos poco a poco los van olvidando y pues nada más es una carpeta más que ahí sigue y que nosotros, como familiares, padres, hermanos e hijos, seguimos con la fe de encontrarlos”.
Los colectivos mantienen brigadas de búsqueda en diversos puntos del estado de Veracruz. Entre los sitios recorridos se encuentran rancherías, zonas de Orizaba, Poza Rica y Xalapa, además de hospitales y centros penitenciarios.
Recordó que en una ocasión acudió a un paraje cercano a la capital del estado, donde se localiza una cascada, aunque hasta el momento ninguna de las diligencias ha permitido localizar a su hijo.
“Yo sé que ya son dos años y pico y yo sé que mi hijo no va a aparecer con vida, pero lo único que quiero es que aparezca para saber dónde ponerle una flor, dónde ponerle una veladora”.
José Miguel Suárez Ortega tenía 32 años cuando desapareció. De acuerdo con el relato de su madre, el día de los hechos se encontraba en su domicilio cuando dos hombres llegaron a buscarlo y permanecieron conversando con él durante varias horas. Antes de salir, avisó a la familia que regresaría más tarde, sin embargo, nunca volvió.
El joven se desempeñaba como abogado y realizaba diversos trámites, además de dedicarse a la venta de mariscos en asociación con otra persona. Desde entonces, sus familiares han aportado información obtenida a través de amistades y conocidos para fortalecer la investigación.
Arminda Ortega dijo que, tras la desaparición de su hijo, recibió llamadas en las que se exigía una cantidad de dinero para su liberación. Aunque la familia logró reunir el monto solicitado, quienes realizaron las llamadas nunca acudieron a recogerlo ni volvieron a establecer contacto.
Pese al tiempo transcurrido, la madre aseguró que mantiene la esperanza de encontrar a José Miguel y pidió a las autoridades redoblar esfuerzos para atender los casos de desaparición que continúan sin resolverse.
