Para Millie Bobby Brown, el cierre de Stranger Things en 2025 no fue simplemente el fin de un contrato laboral, sino el desmoronamiento de la realidad que habitó durante toda su adolescencia.
La actriz británica, que hoy tiene 22 años, se sinceró en una entrevista reciente sobre el profundo impacto emocional que le significó despedirse del personaje de Eleven y del grupo humano que se convirtió en su familia por una década.
En una charla en el podcast Happy Sad Confused con Josh Horowitz, Brown reveló que el proceso de duelo por la serie la sumergió en un estado de tristeza que no pudo anticipar.
A pesar de ser reconocida por su personalidad vivaz, la intérprete admitió que las semanas posteriores al último día de rodaje, y especialmente tras ver el final de la historia junto a su familia, fueron críticas.
“Tuve una ligera depresión. Fue muy duro para mí. No me lo esperaba después del programa. Soy una persona muy despreocupada”, confesó la joven. El impacto fue tal que admitió haber “llorado desconsoladamente durante todo enero” mientras intentaba procesar el fin de una era que comenzó cuando tenía apenas 10 años.
Para Millie, el vínculo con sus compañeros trascendía lo profesional, ya que convivió con ellos más que con su propio entorno sanguíneo. “Nadie lo entenderá jamás. Este personaje era yo, y estas personas estaban más presentes en mi vida que mi propia familia. Los veía más que cuando volvía a casa a cenar con mi familia”, explicó sobre la intensidad del set.
Incluso recordó un momento de quiebre absoluto: “Estaba en la playa, que era preciosa, y me quedé sentada allí llorando. Fue un momento muy difícil para mí”.
