Mientras las temperaturas ascendían en los últimos días y se acercaba la temporada de lluvias un creciente desasosiego comenzó a apoderarse de los vecinos de la calle Belascoain, en La Habana.
Sobre el asfalto de la calle, un basurero improvisado iba creciendo; en la pila de desperdicios había bolsas rotas, papeles, cartones, escombros y sobras de alimentos pudriéndose. Moscas y gatos rondaban mientras el hedor era esparcido por la brisa del cercano mar.
Al bloqueo energético estadunidense que provoca en Cuba cortes de luz de 20 horas, la falta de agua y de transporte y la semiparalización de la vida doméstica se sumó en las últimas semanas la ingente acumulación de basura en algunos puntos de La Habana y las principales ciudades del país.
Debido a la escasez del servicio de recogida de basura, los vecinos comenzaron además a quemarla provocando destrozos en la infraestructura pública y disparando la preocupación de autoridades y expertos por sus efectos insalubres.
Este adverso contexto ha dado pie, no obstante, al nacimiento de algunas iniciativas ciudadanas para combatir la acumulación de los desechos.
“Estamos frente al Hermanos Ameijeiras, un hospital famoso en este país”, dijo a The Associated Press María Odalys Ramírez mientras elevaba la vista al edificio que se erige con sus 24 pisos en el corazón del municipio de Centro Habana. El centro médico colinda con el vertedero sobre la calle Belascoain.
“Lo que usted está mirando es deprimente. La situación que hay con la basura en esta zona, las moscas, la insalubridad, las ratas”, se lamentó Ramírez, una ama de casa de 63 años que, apenas abre la puerta de su casa cada día, se topa con pilas de desperdicios.
Fuente: La Jornada
