Todo el mundo que sea fan de la música pop, o que escuche de vez en cuando la radio, ha sido testigo de la magistralidad sonora de Halsey. Esta cantante comenzó sus andaduras por el panorama de la industria musical con sus primeros lanzamientos allá por 2014. Y en 2015, con su colaboración con The Chainsmoker, Closer, despuntó como una de las artistas más escuchadas del momento.
Tras ello, esta cantante siguió sumando éxitos, lanzamientos musicales, premios y reconocimientos. Pero no todo siempre es bonito, ni como parece a simple vista a través de las redes sociales, las entregas de premios, o lo que muestran los medios de comunicación. Y es que Halsey, el pasado 2024, fue diagnosticada de lupus y cáncer de sangre.
La artista se ha abierto en alguna ocasión para hablar de esta realidad con la que lleva ya un tiempo conviviendo, y con la que tendrá que estar durante mucho tiempo más (porque, según cuenta, su leucemia es crónica). Ahora parece haber avanzado a pasos agigantados con toda esta situación, pero en el pódcast de Benny Blanco, Friend Keep Secrets, ha contado qué hay detrás de todo esto; y todo lo que ha tenido que pasar con esta situación tan complicada.
Al comenzar a girar la conservación alrededor de las canciones tristes que ha escrito Halsey junto al productor Benny Blanco, se inaugura un momento muy íntimo en el que la artista revela que estuvo muchos años sintiéndose como “una mierda”. Ante esto, Benny le pregunta: “¿Durante cuánto tiempo te sentiste así antes de saber por qué estabas enferma?”. Halsey responde rotunda: “Oh, como 8 años”.
Relata, al ser preguntada por Benny por lo que hizo la semana anterior, que tuvo “tratamiento”: “Tuve quimo, que tengo dos veces al año ahora… Dos veces al año durante todo el futuro próximo, supongo. Pero mejor que antes, que era una vez al mes”.
Relata que ahora está “acostumbrada”, pero que la quimio se siente “horrible”, y que es “envenenar” a tu cuerpo. “Imaginad la peor resaca que habéis tenido en vuestra vida, y que también consumisteis drogas y no bebisteis nada de agua…”, cuenta para tratar de ‘equiparar’ de alguna manera y explicar la sensación del tratamiento.
Concluye contando que ese proceso también le ayuda con el lupus, y no solo con el cáncer de sangre crónico.
