La mayoría de los pasajeros del crucero infectado por un brote de hantavirus vuelan o están ya en respectivos países tras arribar el barco a la isla de Tenerife.
Ninguno de ellos presentó síntomas de la enfermedad y mañana saldrán los dos últimos aviones que trasladarán a ciudadanos de Nueva Zelanda y Australia.
Plan de evacuación resulta “limpio”
El crucero que llevaba 147 viajeros a bordo llegó esta mañana (6:00 horas tiempo de las Islas Canarias) a Tenerife donde les esperaba un operativo de 350 personas para elaborar el plan que resultó “limpio” para la evacuación mientras el barco fondeaba. Apenas al llegar, los viajeros fueron sometidos a pruebas y exámenes médicos para comprobar su estado de salud. Todos son asintomáticos.
Tras descender, fueron trasladados en lancha hacia sus respectivos aviones que les esperaban en pista. En ningún momento los pasajeros tuvieron contacto con la población en el puerto, que además carece de actividad desde hace años.
Los primeros en bajar fueron los españoles, a los que un autobús de la UME (Unidad Militar de Emergencia que les trasladó al aeropuerto del Sur de Tenerife desde donde viajaron a Madrid para ir al Hospital Militar Gómez Ulla y cumplir cuarentena.
Después toco el turno de Países Bajos Canadá, Turquía, Francia, Gran Bretaña, Irlanda y Estados Unidos.
Tensión en la isla
La llegada del crucero a las Islas Canarias estuvo marcada durante las últimas horas por un nuevo choque entre el Gobierno central y el canario. De madrugada, su presidente Fernando Clavijo (el opositor Coalición Canaria), que ha utilizado políticamente el caso, ordenó prohibir la entrada y el fondeo del barco en el puerto de Granadilla, unas competencias que no son de la comunidad autónoma por tratarse de un puerto de interés general.
Por ello, pocas horas después, el Gobierno central, a través de la Marina Mercante, impuso al Ejecutivo autonómico la acogida del barco.
Fuente: Milenio
