El cierre de las estaciones Nativitas y Portales de la línea 2 del Metro obligó a usuarios a cambiar sus trayectos y tomar rutas alternas, en medio de confusión, poca visibilidad de los anuncios que informan de la medida y materiales que obstruían las banquetas.
Desde temprano, pasajeros que se dirigían a sus actividades cotidianas se encontraron con las puertas cerradas de las estaciones, por lo que preguntaban a trabajadores cuándo serían reabiertas o si alguna de las entradas permanecía abierta.
Afuera de la estación Nativitas, en dirección al Centro, se observaron diversos materiales sobre la vialidad, entre ellos extensas columnas metálicas, tarimas de madera, costales y cajas, así como barreras plásticas que resultaron insuficientes para delimitar el área y que ocupaban casi la mitad de la calle; en tanto, la lona informativa permanecía parcialmente cubierta por estos objetos. En Portales, una señalética que refiere “dirección Tasqueña” estaba sobre el piso.
Ante la urgencia de llegar a tiempo, uno de los medios más utilizados por los usuarios fue el transporte privado, con tarifas que oscilaron entre 200 y 300 pesos, según relataron afectados. “Voy a Reforma, vivo en la Militar Marte y no tenía conocimiento; tendré que pedir un Uber y mínimo me cobrará 200 pesos, esto está muy mal”, expresó molesta Gabriela Pelcastre.
Fuente: La Jornada
