Japón dio a conocer este martes la mayor reforma de las normas de exportación de material de defensa de las últimas décadas, al eliminar las restricciones a la venta de armas al extranjero y allanando el camino para la exportación de buques de guerra, misiles y otras armas.
La medida, destinada a reforzar la base industrial de defensa de Japón, supone un paso más que se aleja de las restricciones pacifistas que han marcado su política de seguridad de la posguerra. Las guerras en Ucrania y Medio Oriente también ejercen presión sobre la producción de armas de Estados Unidos, lo que amplía las oportunidades para Japón.
Al mismo tiempo, los aliados de Estados Unidos en Europa y Asia buscan diversificar sus proveedores, ya que los compromisos de seguridad que Washington ha mantenido durante mucho tiempo parecen menos seguros bajo el mandato del presidente Donald Trump.
“Ningún país puede proteger por sí solo su propia paz y seguridad, y se necesitan países socios que se apoyen mutuamente en materia de equipamiento de defensa”, dijo la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en una publicación en la red social X.
La revisión aprobada por el gobierno de Takaichi elimina cinco categorías de exportación que limitaban la mayoría de las exportaciones militares a equipos de rescate, transporte, alerta, vigilancia y desminado. En su lugar, los ministros y funcionarios evaluarán los méritos de cada venta propuesta.
Japón mantendrá tres principios de exportación que lo comprometen a realizar un riguroso examen, controles sobre las transferencias a terceros países y la prohibición de ventas a países involucrados en conflictos. Sin embargo, en una presentación en la que se esbozaban los cambios, el Gobierno señaló que podrían hacerse excepciones cuando se considere necesario para la seguridad nacional.
Fuente: La Jornada
