Los bancos centrales deben mantenerse vigilantes, monitorear cuidadosamente el aumento de la inflación y prepararse para actuar en caso de que haya efectos, advirtió hoy Mathias Cormann, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Durante la presentación del Informe Provisional sobre las Perspectivas Económicas de la OCDE, destacó que los bancos centrales deben mantenerse alerta y garantizar que las expectativas de inflación estén bien ancladas.
Detalló que la expectativa de inflación se ha revisado al alza en un 1 y 2 puntos porcentuales (pp) para el G20 en su conjunto y en 3 pp o más para 14 países del G20.
“Hemos revisado al alza las proyecciones de inflación para este año debido a los precios más altos de la energía y las presiones en las cadenas de suministro. La inflación promedio en los países del G20 ahora se proyecta que alcance el 4 por ciento este año y se modere a 2.7 por ciento el próximo año”, comentó.
“Nuestras Perspectivas señalan que el incremento de los precios de la energía y los fertilizantes podría provocar subidas en los precios de los alimentos, lo que afectaría sobre todo a los hogares vulnerables”, alertó.
A su vez, señaló que es necesario redoblar los esfuerzos para salvaguardar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
“La crisis de suministro energético provocada por el conflicto en Oriente Medio está poniendo a prueba la resiliencia de la economía mundial. Prevemos que el crecimiento mundial seguirá siendo sólido, pero será inferior al previsto antes del conflicto, y la inflación aumentará de forma considerable”, afirmó.
Advirtió que cualquier medida destinada a amortiguar el impacto económico de la crisis energética deberá ser específica, temporal y tener en cuenta el limitado margen fiscal del que disponen la mayoría de gobiernos.
“Cualquier medida política que se adopte para amortiguar el impacto de los precios de la energía deberá dirigirse a la población más vulnerable, será de carácter temporal y garantizará que se mantengan los incentivos para el ahorro energético”, comentó.
Mathias Cormann agregó que la reducción de las barreras comerciales impulsaría la producción y reduciría los riesgos de la inflación.
“Nuestras Perspectivas ponen el foco en las principales prioridades para los responsables políticos. A medio plazo, la mejora de la eficiencia energética y la reducción de la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles puede disminuir la exposición a futuras tensiones geopolíticas”, manifestó el Secretario.
Previó que los mercados financieros presentarán mayor volatilidad al tiempo que el aumento de la rentabilidad en los bonos soberanos a largo plazo incrementa los riesgos fiscales.
Fuente: La Jornada
