Jesús Utrilla | NV Noticias
El cierre del año, marcado por compras, convivios y un mayor movimiento de dinero, se convirtió también en un periodo de alto riesgo para la economía familiar y la seguridad financiera, alertó la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) en Veracruz.
Sharon Albornoz Nail, titular del organismo, dijo que durante las fiestas decembrinas se incrementan tanto el uso desmedido del crédito como la incidencia de fraudes, una combinación que suele dejar consecuencias económicas para los hogares durante los primeros meses del año.
Explicó que una de las prácticas más comunes en esta temporada es recurrir a tarjetas de crédito sin una planeación previa, impulsados por promociones y la idea de posponer los pagos. Esta conducta, puede traducirse en deudas difíciles de cubrir una vez que concluyen las festividades.
“Por ello se debe definir con anticipación un plan de gastos que contemple desde cenas y reuniones familiares hasta la compra de regalos, con el objetivo de no comprometer ingresos futuros más allá de la capacidad real de pago”.
En materia de fraudes, informó que la Condusef registró un aumento considerable de denuncias por llamadas engañosas, en las que los delincuentes se hacen pasar por personal bancario para advertir sobre supuestos movimientos irregulares en cuentas o tarjetas. Estas llamadas, están diseñadas para generar miedo y confusión, logrando que la víctima siga instrucciones sin cuestionarlas.
Los estafadores suelen mantener a la persona en la línea durante largos periodos y la inducen a descargar aplicaciones, proporcionar datos personales o realizar transferencias, acciones que derivan en el vaciado de cuentas.
Otro foco rojo identificado en estas fechas es el de las supuestas aplicaciones de préstamos rápidos, conocidas popularmente como “montadeudas”. En estos esquemas, los usuarios reciben depósitos no solicitados o se les exige un pago previo para acceder a un crédito.
Posteriormente, enfrentan cobros desproporcionados, amenazas y prácticas de hostigamiento que incluyen la difusión de datos personales y mensajes intimidatorios.
A estos riesgos se suman los fraudes en cajeros automáticos, donde personas desconocidas ofrecen ayuda ante fallas aparentes y mediante distracciones, intercambian tarjetas para después realizar compras o contratar productos financieros a nombre de la víctima.
