Hace menos de tres años, en julio de 2019, Boris Johnson logró la mayor victoria electoral de los conservadores desde 1987.
Pero ahora se ha visto obligado a retirarse.
Tras un aluvión de renuncias de ministros y otros funcionarios, meses de controversias y una presión desde todos los frentes posibles, Johnson anunció su dimisión este jueves como líder del Partido Conservador, aunque permanecerá en el cargo de primer ministro hasta el próximo otoño.
Durante su legislatura, Reino Unido ha vivido algunos de los episodios más turbulentos de su historia reciente, como la salida de la Unión Europea, la lucha contra el coronavirus, los desafíos económicos derivados de la guerra en Ucrania, la recuperación postpandemia y el aumento de la inflación.
Momentos díficiles para cualquier otro líder en el mundo, pero que en el caso de Johnson fueron acompañados por una serie de escándalos y polémicas que deterioraron su credibilidad y liderazgo hasta consolidarse su caída.
Cuando Johnson triunfó en 2019 con una amplia mayoría estaba respaldado por un eslogan claro y contundente para sus votantes: Get Brexit Done (Llevar a cabo el Brexit).
Pero desde entonces,los críticos de Johnson han insistido en su falta de claridad e ideas en Downing Street, subraya el periodist Owen Amos, uno de los mayores expertos en política británica de la BBC.
Incluso su exasesor, Dominic Cummings, se volvió uno de sus críticos más duros y le acusó repetidamente de cambiar de opinión y no dominar la situación.
“Otros cuestionaron la filosofía del primer ministro e incluso si tenía alguna”, dice Amos.
Fuente: El Financiero
