Sam Ojeda / NV Noticias
Xalapa.- El incremento en las importaciones de café Robusta de bajo costo está desplazando la producción nacional y ejerciendo presión sobre los precios que reciben los cafeticultores mexicanos, advirtió la Comisión de Seguimiento de Precios del Café de Veracruz, que solicitó al Gobierno Federal limitar estas compras para proteger al sector.
De acuerdo con las organizaciones cafetaleras, tan solo durante septiembre Brasil exportó a México 179 mil 519 sacos de café, cantidad que representó un incremento del 79 por ciento respecto al mismo mes del año anterior.
La situación preocupa a los productores debido a que el café Robusta se comercializa actualmente por debajo de los 160 dólares por cada 100 libras, lo que permite introducir al mercado mexicano granos de menor calidad a precios equivalentes a aproximadamente el 35 por ciento del valor del café nacional.
En un pronunciamiento emitido este 28 de octubre, la Comisión señaló que estas importaciones favorecen a grandes empresas que utilizan café de bajo costo para elaborar productos solubles, mientras los cafeticultores nacionales enfrentan dificultades para colocar sus cosechas a precios competitivos.
Ante ello, exigió establecer una cuota de importación de café Robusta que no exceda el 30 por ciento del consumo nacional, además de impulsar el consumo de café mexicano tostado y molido hasta alcanzar el 70 por ciento del mercado interno.
La organización advirtió que el problema se agrava por las condiciones de comercialización impuestas por las compañías compradoras, que aplican descuentos elevados a los precios internacionales del grano.
Actualmente, con el inicio de la cosecha 2026-2027, los productores de la región central de Veracruz reciben entre 8 y 12 pesos por kilogramo de café cereza, pese a que las condiciones del mercado permitirían alcanzar pagos cercanos a los 17 pesos.
Según la Comisión, las cotizaciones internacionales aumentaron alrededor de 40 dólares durante el último mes debido a las expectativas de afectaciones climáticas relacionadas con el fenómeno de El Niño en diversos países productores.
Se prevé que este fenómeno alcance su punto máximo en diciembre y que sus principales efectos sobre la producción cafetalera se presenten durante el primer semestre de 2027, situación que podría provocar nuevos incrementos en los precios internacionales.
Sin embargo, las organizaciones denunciaron que las grandes compañías no trasladan estos aumentos a los productores mexicanos y tampoco reconocen el diferencial positivo del café convencional de exportación, calculado en aproximadamente 30 dólares por quintal.
Por el contrario, señalaron que las empresas aplican cargos por comercialización y utilidades de hasta 100 dólares o más por quintal, montos que superan en 40 por ciento los descuentos registrados en países como Colombia y Honduras.
La Comisión consideró necesario que las autoridades federales intervengan para transparentar los mecanismos de comercialización y evitar que los incrementos en las cotizaciones internacionales beneficien únicamente a los compradores.
Entre sus exigencias planteó poner en funcionamiento la Comisión Nacional del Café y los comités de Comercialización y Precios, encargados de generar información sobre costos, importaciones, exportaciones y precios pagados en las distintas regiones productoras.
También solicitó actualizar el Padrón Nacional de Productores y establecer programas de financiamiento para renovar cafetales, mediante créditos con tasas de interés no superiores al 8 por ciento anual y periodos de gracia hasta que comience la producción.
Las organizaciones propusieron fortalecer los apoyos federales destinados a la cafeticultura y mejorar el manejo de los recursos para combatir enfermedades como la roya, además de crear un fondo que reconozca los beneficios ambientales del café cultivado bajo sombra.
Finalmente, hicieron un llamado a las secretarías de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y de Economía para atender las demandas del sector, al considerar que las medidas implementadas hasta ahora no han generado avances suficientes en las condiciones de producción ni en los ingresos de las familias cafetaleras.
