Sam Ojeda / NV Noticias
Xalapa.- Los gastos que implica vivir con esclerosis múltiple superan por más del doble la pensión que recibe el profesor Ángel Zamora González, quien desde hace 12 años espera el pago de su seguro institucional, recurso que asegura le permitiría sostener durante más tiempo sus tratamientos médicos.
El exdocente de Telebachillerato, originario de Orizaba, señaló que cada mes destina alrededor de 20 mil pesos a medicamentos, tratamientos y revisiones, mientras que su pensión asciende únicamente a 8 mil pesos.
“Mensualmente yo creo que gasto como unos 20 mil pesos. Desafortunadamente, afortunadamente, con familiares es por lo que he podido subsistir durante todo ese tiempo”, relató.
Explicó que la situación se agravó recientemente tras el fallecimiento de su padre, quien durante años lo ayudó a cubrir los gastos derivados de su enfermedad.
“Quien me estuvo ayudando todos estos años para poder solventar esos gastos fue mi papá, pero apenas falleció; entonces ahorita ya me las veo mucho más duras”, expresó.
Zamora González fue retirado del servicio en 2014 luego de que un dictamen médico determinó que ya no era apto para laborar debido a la esclerosis múltiple, padecimiento que, aclaró, no fue considerado riesgo de trabajo, por lo que únicamente obtuvo una pensión equivalente al 50 por ciento de lo establecido por la ley.
A partir de ese momento inició el trámite para recibir el seguro institucional; sin embargo, afirmó que el pago continúa pendiente pese al tiempo transcurrido.
“Llevo 12 años esperando. Ahora sí que lo que me corresponde, el monto de mi seguro institucional que me deben pagar; pues a lo mejor hace 12 años era una cantidad considerable, pues ya ahorita es muy devaluada o menos, pero de todos modos son aproximadamente 600 mil pesos”, indicó.
Recordó que durante los últimos meses de la administración estatal anterior fueron llamados numerosos maestros para recibir ese beneficio, aunque él no fue incluido entre los beneficiarios.
“En su último año de gobierno… llamó a muchos maestros para pagarles ese seguro institucional que ya tenían ocho años, 10 años en espera… los cubrió, pero a mí no me llamaron; yo fui dentro de los no agraciados”, comentó.
Añadió que, pese a acudir de manera constante para conocer el avance de su expediente, la respuesta de las autoridades ha sido la misma.
“Cada vez que voy me dicen que están en espera de que la gobernadora autorice el pago. Eso es cada vez que voy, cada vez que hablo; es lo único que me informan. Ya están todos sus papeles completos, ya nada más esperamos la autorización de la gobernadora para pagarle su seguro”, señaló.
El profesor hizo un llamado para que se autorice la liberación del recurso, al asegurar que, aunque el monto ha perdido valor con el paso del tiempo, representa una oportunidad para continuar costeando su atención médica.
“Yo lo que sí reitero es que apelo a la voluntad de la gobernadora para que ya me pueda autorizar que se me pague ese seguro. La cantidad ahorita es ínfima, pero para mí me va a servir para mucho tiempo de tratamiento”, concluyó.
