El Banco de México (BdeM) concluyó que los cambios en el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), que entraron en vigor en enero pasado para bebidas azucaradas y cigarrillos, no generaron una presión inflacionaria generalizada.
En el análisis del banco central, los ajustes de precios ocurrieron una sola vez, se concentraron en los productos directamente afectados y prácticamente concluyeron en los primeros dos meses del año.
Así lo documentó el banco central en su Informe Trimestral enero-marzo 2026, publicado el miércoles, en el que también señala que los incrementos en precios fueron congruentes con el alza aritmética que implicaban las nuevas tasas del impuesto, sin que se registrara un efecto de contagio hacia otros alimentos o mercancías.
El IEPS aplicable a bebidas que contienen azúcares añadidos –como refrescos, jugos envasados, bebidas energéticas y concentrados en polvo o líquido– pasó de 1.64 a 3.08 pesos por litro. Para los cigarrillos, la tasa del gravamen subió de 160 a 200 por ciento, y la cuota por cigarro aumentó de 0.64 a 0.85 pesos. Ambas modificaciones entraron en vigor el 1º de enero.
La entidad encargada de la política monetaria revisó el comportamiento mensual de los precios en cada uno de los genéricos afectados; es decir, los productos específicos que integran la canasta con la que se mide la inflación, y encontró que en marzo ya habían regresado a su variación promedio histórica, a excepción de los concentrados para refrescos.
Enfatizó que la inflación mensual de los alimentos, bebidas y tabaco que no recibieron cambios en el IEPS no mostró ningún aumento perceptible al inicio del año y se mantuvo por debajo de su promedio del periodo 2011-2025. El banco central considera que eso confirma que el choque no se propagó a otros precios.
Fuente: La Jornada
