El Papa instó este viernes a los jóvenes de Camerún a resistir la tentación de la corrupción y a trabajar para servir al bien común durante una misa ante miles de personas, en uno de los actos más multitudinarios de su gira de 11 días por cuatro países de África.
León XIV viajó este viernes a Douala, la capital comercial y económica del país, en una jornada centrada en motivar a los jóvenes. Más tarde en el día, y ya de regreso en la capital, Yaundé, se reunirá con estudiantes, profesores y administradores de la Universidad Católica de África Central.
Los pontífices suelen utilizar este tipo de encuentros, especialmente en el mundo en desarrollo, para animar a la juventud a perseverar frente a la pobreza, la corrupción y otros desafíos.
Una hora antes del inicio de la liturgia, el gran campo frente al estadio deportivo Japoma estaba abarrotado de gente cantando y bailando mientras un locutor gritaba “Habemus Papam!” (“¡Tenemos papa!”). La frase en latín se utiliza para anunciar la elección de un nuevo pontífice, aunque en esta ocasión anunciaba con alegría la llegada de León XIV al recinto.
La multitud vitoreó cuando el religioso apareció en su papamóvil con los laterales abiertos, con grupos de jóvenes corriendo a su lado intentando seguir el ritmo, mientras daba una vuelta entre la gente. Algunos pasaron la noche en el suelo, luchando contra los mosquitos, para tener sitio para la misa a última hora de la mañana, pero dijeron que estaban dispuestos a hacer el sacrificio por el pontífice.
“Quería ofrecer este esfuerzo al Papa, para mostrarle que lo que está haciendo y lo que quiere lograr debería cobrar vida”, dijo Alex Nzumo, quien llegó a la misa con muletas.
El Vaticano esperaba que unas 600 mil personas asistiesen a la liturgia. Pero al final de la misa, la Santa Sede, citando a organizadores locales, cifró la asistencia en unas 120 mil.
En su homilía, pronunciada en francés e inglés, el pontífice mencionó el relato bíblico de la multiplicación de los panes por parte de Jesús para instar a los jóvenes a “multiplicar sus talentos mediante la fe, la perseverancia y la amistad”.
“Sean los primeros rostros y manos que lleven el pan de vida a sus vecinos, proporcionándoles el alimento de la sabiduría y la liberación de todo lo que no los nutre, sino que más bien oscurece los buenos deseos y les roba su dignidad”, manifestó.
Además, el pontífice los instó a ir más allá de la pobreza y la desilusión que muchos experimentan y mirar al futuro con esperanza.
“No cedan a la desconfianza y al desaliento”, dijo. “No olviden que su pueblo es aún más rico que esta tierra, pues su tesoro está en sus valores: fe, familia, hospitalidad y trabajo”, dijo.
“No se dejen corromper por tentaciones que desperdician sus energías y no sirven al progreso de la sociedad”, agregó el Papa.
Con 29 millones de habitantes, Camerún es un país abrumadoramente joven con una media de edad de 18 años. Los católicos representan alrededor de 29 por ciento de la población, y el país es una importante fuente de crecimiento y de vocaciones sacerdotales para la Iglesia.
Fuente: La Jornada
