Edgard González Suárez
La derecha conservadora, envoltura ideológica del fascismo nacional, e instrumentalizado a partir del partido de acción nacional cayó en la desesperación, y por esta misma, mostró su verdadera cara, su verdadero rostro. Ese rostro violento, amenazante y dependiente de la ideología proto-empresarial, conservadora y antidemocrática.
La senadora Ma. De Jesús Diaz de Aguascalientes se atrevió a arengar a sus seguidores, a los manifestantes anti-reforma judicial, a linchar, es decir, a asesinar a todos aquellos senadores que votarían a favor de la Reforma Judicial.
La desesperación del conservadurismo los llevó a cometer errores crasos frente a la inevitable votación en el senado de dicha reforma: 1) obligó a una embestida de medios de comunicación para presionar en foros, tertulias, mesas de análisis, reportajes, montajes, etc., para militar discursivamente contra la reforma, 2) orilló a la ministra Norma Piña a presentarse a las movilizaciones en contra de la Reforma -dejando claro- que ella, no solo defiende un poder, sino que se asume militante de un proyecto político concreto; 3) comprometió a las dirigencias de los partidos conservadores a presionar, amenazar y literalmente a obligar a sus senadores a no romper el voto de la fracción parlamentaria en contra de la reforma; 4) y finalmente, en pleno proceso legislativo, llevó a exponer frente a sus huestes y frente a cámaras de video que la solución sería linchar a cualquier senador que votara a favor de la minuta enviada por la cámara de origen y ya en la mesa de la cámara de senadores.
Lo más grave de la semana pasada, no es el debate acerca de la reforma judicial, sino la virulencia, las descalificaciones, los insultos y la intentona demostrada de todos los poderes facticos empresariales y conservadores de querer romper el orden social y detener el proceso legislativo. Incluso llamando al asesinato de cualquier senador que no se plegara a sus intereses.
Fatal, vergonzoso, inadmisible que el senado, la otrora cámara reflexiva, prudente, funcionalmente vigilante del orden constitucional y del Estado, se vea amenazado, de manera desesperada por el partido acción nacional y sus formas fascistoides.
Mientras eso sucedía, el debate central sobre la reforma judicial se hallaba extraviado, disminuido, quizá ninguneado y alejado de la verdadera pedagogía social que se requiere y exige el pueblo y ciudadanos mexicanos.
Pienso que la Reforma Judicial tiene dos niveles de análisis: a) el técnico jurídico y b) el político. Por un lado, los procedimientos, metodología, precisiones, acciones, organización, etc. La técnica jurídica pertinente, la jurisprudencia, etc. Y, por otro lado, el enfrentamiento político de dos fuerzas ideológicas contrarias, irreconciliables, pero con una correlación de fuerzas electoral distinta y desigual.
Mientras la oposición se centró en descalificar la reforma por sus limitaciones, insuficiencias e incluso contradicciones en la técnica jurídica, en el modelo organizativo, en los procedimientos específicos y la metodología implícita por aplicar para llevarla a cabo. Pero sin tocar, sino muy levemente, el diseño político de la actual composición y que favorece a los poderes neoliberales y conservadores.
La fracción de Morena y sus aliados se centró en la importancia y trascendencia histórica de la reforma y su legitimidad popular y mayoritaria. Pero, sobre todo, en su pertinencia para dar pie a los cambios en materia de justicia que demanda la mayoría del país.
El único consenso que escuche en la sesión de las comisiones unidas del senado fue que todos exigían una reforma al poder judicial. En todo lo demás persistieron las visiones encontradas y divergentes acerca de lo que es y de lo que implica la reforma judicial.
Para unos, detener y/o retardar la votación y promulgación de esa reforma.
Para otros, aprovechar para desmontar uno de los poderes y reducto estatal dominado y colonizado por el conservadurismo y el neoliberalismo derrotado social y electoralmente.
La votación sobrevendrá el día de mañana o el miércoles. Y tendremos Reforma Judicial.
