Todavía sin despegar, la nueva Mexicana de Aviación ha enfrentado una serie de obstáculos para poder regresar a los cielos y cumplir el objetivo del presidente Andrés Manuel López Obrador de crear una aerolínea que ofrezca servicios de transporte aéreo “al alcance de todos”.
Operada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la nueva aerolínea tiene el propósito de “impulsar la conectividad en el mercado en el que existe demanda, lo que representará un motor de crecimiento, desarrollo y competitividad a nivel nacional e internacional”.
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Inicialmente el gobierno federal tenía previsto que iniciara operaciones el pasado primero de diciembre, pero un retraso en la entrega de los aviones con los que comenzará a volar hizo que su despegue fuera pospuesto para la última semana de 2023.
De esta forma se fijó el próximo martes 26 de diciembre como la nueva fecha tentativa para que Mexicana de Aviación vuelva a surcar los cielos. Y aunque ya tiene el personal, un lugar para sus oficinas, su título de concesión y hasta su propio portal web, aún debe resolver el problema de los aviones.
Además de ser su principal activo, las aeronaves son el requisito más importante para que la aerolínea estatal pueda obtener su certificado de operador aéreo o certificado de explotador de servicios aéreos (AOC, por su sigla en inglés), emitido por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC).
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Sin este certificado Mexicana de Aviación no puede iniciar con la venta al público general de boletos ni mucho menos despegar desde ningún aeropuerto del país, por lo que se ha convertido en una prioridad para la Sedena.
Fuente: Milenio
