MACROSCOPIO
Edgard González Suárez
El escozor que causó el informe del Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada (CED) concluye que México enfrenta una crisis persistente y estructural de desapariciones, con más de 132,400 personas desaparecidas o no localizadas hasta febrero de 2026, y un aumento alarmante de restos humanos sin identificar. El organismo incluso pidió a la Asamblea General de la ONU que examine el caso mexicano por la magnitud del problema.
La temporización que el comité hace de esta desgarradora situación abarca desde 2006 hasta 2026. Es decir, desde el Calderonismo hasta el gobierno de Claudia Sheinbaum.
El informe fue evaluado en su dimensión política por el gobierno de Claudia Sheinbaum, que tuvo una reacción al mensaje directo y al implícito y, creo yo, que no se tomó la molestia, por lo menos en los primeros días, a reaccionar a los llamados de colaboración y asistencia técnica con la comunidad internacional.
Dicho comité solicitó al secretario general de la ONU llevar el asunto a la Asamblea general para apoyar al Estado en sus tareas de prevención, investigación, castigo y erradicación del crimen.
En el mismo comunicado se dice que el comité no encontró pruebas de una política a nivel federal para cometer desapariciones forzadas -ya sea mediante acción deliberada u omisión deliberada- en el sentido del estatuto de Roma. Es decir, en mi opinión, no hay una acusación directa contra el Gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum. Aunque no deja de tener también implicaciones políticas y electorales dentro de la estrategia de la política regional del orate presidente norteamericano.
Lo que sí dice el comunicado de prensa del comité es que las autoridades siguen desbordadas por la magnitud de la crisis, y siguen siendo urgentemente necesarias reformas estructurales para prevenir las desapariciones y garantizar la rendición de cuentas.
El cálculo de desapariciones, según datos del propio informe, desde 2006 hasta 2024 establece un promedio de 6,620 desapariciones por año. El dato generado a partir de esta información indicaría qué de enero de 2023 a abril de 2025, es decir, dos años seria de 13,240, pero el informe destaca que en este periodo se han registrado 28,800 desapariciones. Otro dato interesante que podría destacarse es que el periodo gobernado por Morena se han registrado 46,340 desapariciones, pero en los dos sexenios neoliberales se llegó a la cifra de 79,440 desapariciones.
Desde mi punto de vista, el informe toca un tema muy sensible, muy desgarrador para amplias capas de familias mexicanas, y no se quiso reconocer las enormes debilidades técnicas y financieras del gobierno mexicano para enfrentar el problema.
Cabe mencionar que, además, en el informe se sostiene que, a la fecha en 2026 hay cerca de 64,000 restos humanos sin identificar.
Con este numero global de desapariciones queda a la vista que este fenómeno es quizá uno de los más lacerantes dentro de la convivencia social mexicana.
Que debemos hacer:
- Reconocer que las desapariciones tienen una dimensión estructural y se ha intensificado en los últimos 20 años.
- Robustecer técnica y financieramente a los organismos e instituciones al frente de las desapariciones para obtener logros significativos.
- Necesitamos una reforma urgente al sistema de procuración de justicia: fiscalías, peritos, investigaciones, etc.
- Fortalecer un sistema nacional de registro forense con capacidad inmediata para identificar restos humanos.
- Garantizar el acompañamiento de víctimas, familias y organizaciones ciudadanas.
- Elevar los castigos y sentencias para elementos o miembros del estado mexicano y de personas que invaliden, entorpezcan o contribuyan a la impunidad de los ejecutores o responsables de las desapariciones en nuestro país.
El informe de la ONU señala que México vive una crisis humanitaria y de derechos humanos de carácter estructural, eso nadie lo puede negar. Señala que el Estado mexicano está desbordado por la crisis. Señala que es el país con más acciones urgentes de desaparición forzada en el mundo. Y señala que la crisis es humanitaria, no parece haber control y se necesitan medidas extraordinarias, tanto técnicas como financieras para enfrentarlo.
