El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró este martes que su viejo amigo y ex congresista estadunidense, David Rivera, no le informó de que tenía un contrato de 50 millones de dólares con una empresa propiedad del Estado venezolano cuando mantuvo una reunión sobre Venezuela con Rivera en 2017.
Rivera, de 60 años, está siendo juzgado por cargos penales federales por actuar como agente no registrado del gobierno del secuestrado presidente venezolano, Nicolás Maduro, para intentar aliviar la presión de Estados Unidos sobre el país. Rivera se ha declarado inocente y sus abogados dicen que trabajaba para ayudar a la oposición contra Maduro.
En su testimonio, Rubio declaró ante el jurado que Rivera, en una reunión celebrada en julio de 2017, le había dicho que estaba en contacto con personas de confianza en Venezuela que habían convencido a Maduro para que dimitiera.
Rubio aseveró que se mostraba escéptico sobre la posibilidad de que la estrategia funcionara, pero que al día siguiente le comentó brevemente a Trump que “podría estar pasando algo en Venezuela” y que le mantendría informado.
Al ser interrogado por el fiscal, Harold Shimkat, Rubio respondió que no sabía que la empresa de Rivera había recibido pagos del refinador estadunidense, Citgo Petroleum, una filial de la petrolera estatal venezolana. Si lo hubiera sabido, defendió Rubio, “no habría tomado ninguna medida posterior al respecto”.
Fuente: La Jornada
