Por Art1llero
El paso de Marx Arriaga por la Dirección General de Materiales Educativos de la SEP quedará grabado como uno de los capítulos más controvertidos y dañinos de la educación pública mexicana reciente.
Bajo su responsabilidad, los Libros de Texto Gratuitos de la Nueva Escuela Mexicana se convirtieron en el vehículo de una visión ideológica marcada, donde la línea entre formación crítica y adoctrinamiento se difuminó hasta desaparecer.
Errores factuales, omisiones graves, como la escasa representación de mujeres en ciertos materiales, imprecisiones conceptuales y un sesgo evidente hacia posturas políticas particulares contaminaron los contenidos que millones de niños y adolescentes usan diariamente.
Lo que debió ser herramienta de aprendizaje riguroso y plural se transformó en un instrumento de confusión y polarización.
Su reciente salida de la dependencia, envuelta en acusaciones mutuas y escenas bochornosas, no borra el perjuicio ya causado.
El daño a la calidad educativa y a la confianza en el sistema es real y profundo; corregir el camino exige ahora una revisión seria, apartidista y -sobre todo- académica de los materiales, priorizando el rigor pedagógico sobre cualquier agenda ideológica.
La historia educativa de México juzgará con severidad este episodio. Ojalá sirva de lección para que nunca más se permita que la formación de las nuevas generaciones sea rehén de visiones sectarias.
