Jesús Utrilla / NV Noticias
La propuesta para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales representa un avance en favor de los trabajadores, aunque su implementación deberá cuidarse para evitar un efecto no deseado como el crecimiento de la informalidad laboral, particularmente en entidades donde este fenómeno ya es elevado, señaló Ramón Ortega Díaz, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) en Veracruz.
Advirtió que el estado parte de un contexto complejo, al registrar uno de los niveles más altos de empleo informal en el país, situación que obliga a analizar con cuidado cualquier cambio en la legislación laboral.
“El tema de la informalidad en Veracruz es delicado, estamos hablando de cerca del 69.5 por ciento, y eso nos lleva a cuestionar qué tanto una reducción de la jornada podría incentivar que más personas o empresas migren a esquemas informales si no se generan condiciones de certidumbre y seguridad jurídica tanto para trabajadores como para patrones”.
Reconoció que existen dudas sobre el impacto inmediato en la productividad, sin embargo, consideró que la medida puede traer beneficios si se acompaña de una reorganización eficiente del trabajo y de apoyos que permitan a las empresas adaptarse sin afectar su operación.
“México es uno de los países donde más horas se trabajan, pero con bajos niveles de productividad. Desde ese punto de vista, la reducción de la jornada puede verse como una oportunidad para hacer más en menos tiempo, mejorar la productividad y, además, contribuir al bienestar y la salud mental de los trabajadores”.
Ortega Díaz dijo que la transición hacia una jornada de 40 horas deberá ser gradual y bien planeada, ya que el principal desafío será evitar que una reforma pensada para mejorar las condiciones laborales termine fortaleciendo el empleo informal en lugar de reducirlo.
