Se reveló la existencia de un salón de belleza, presuntamente “oculto” en el segundo piso de la Cámara Alta, lo que desató las críticas en redes sociales.
De acuerdo con los primeros reportes, el espacio —que fue clausurado ese mismo día— era utilizado por personal y legisladores para servicios de imagen y arreglo personal, y habría operado durante varios meses sin que su existencia fuera ampliamente difundida.
En medio de la polémica, también se informó que la Cámara de Senadores destinó más de 200 mil pesos a la compra de productos de belleza durante 2024, según órdenes de pedido publicadas por Libro Negro, en las que se detallan diversos artículos de maquillaje y cuidado del cabello de gama media y profesional.
Entre la lista de productos adquiridos por el Senado predominan varios rubores, bases de maquillaje, labiales, concealers, polvos, paletas de sombras y correctores de las marcas Mac y Maybelline, dos firmas reconocidas en el mercado de cosméticospor ser de gama media y profesional.
Fuente: La Jornada
