Negociadores de Rusia y Ucrania, con la mediación de Estados Unidos, se volvieron a reunir este miércoles en la capital de los Emiratos Árabes Unidos, Abu Dabi. Las conversaciones transcurrieron en condiciones de estricto hermetismo y continuarán, como estaba previsto, este jueves.
Las delegaciones rusa y ucrania, encabezadas por Igor Kostiukov, director de inteligencia militar, y Rustem Umerov, secretario del consejo nacional de seguridad y defensa, respectivamente, son las mismas que participaron en la primera ronda en Abu Dabi, el 23 y 24 de enero, y habían programado celebrar un nuevo encuentro el 1 y el 2 de febrero a nivel más reducido, sin la asistencia de Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Finalmente, el encuentro se pospuso para el 4 y 5 de febrero y contó con la presencia de Witkoff y Kushner, así como de Dan Driscoll, secretario del Ejército de Estados Unidos.
Igual que en la anterior ronda de negociaciones, según pudo verse en las fotografías difundidas por la cancillería del anfitrión, las tres delegaciones al completo participaron en un primer encuentro más protocolario que práctico y luego se dividieron en pequeños grupos para abordar distintos aspectos del plan de paz.
El jueves volverán a reunirse todos, ya con Witkoff y Kushner, para tratar de sincronizar las posiciones de cada parte y tratar de encontrar consensos. Así lo dio a entender el jefe de la delegación ucrania y también lo dijo una fuente anónima rusa a la agencia noticiosa TASS.
De acuerdo con declaraciones previas, las negociaciones tienen como propósito avanzar en la solución de los tres temas más espinosos que impiden despejar el camino hacia la paz: el más difícil que sigue siendo la “cuestión territorial”, es decir, el control sobre las regiones de Donietsk y Lugansk, incluyendo la quinta parte que no ha podido conquistar Rusia; el no menos complejo manejo de la central atómica de Zaporiyia; y las controvertidas garantías de seguridad a Ucrania, entre otras las ofrecidas por sus aliados europeos.
Fuente: La Jornada
