Edgard González Suárez
En el estado de Veracruz, las nuevas alcaldías están a punto de cumplir sus primeros 30 días de trabajo. Se formalizaron 211 ayuntamientos y el concejo municipal del municipio de Tamiahua, que no se instaló debido a que la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) anuló la elección municipal.
De manera formal, y sin incidentes mayores (recordemos que en el caso de Tuxtlilla donde se reconoció violencia al cierre del cómputo electoral), dio inicio el periodo 2026-2029 de las nuevas presidencias municipales del estado de Veracruz. El hecho de haberse dado el relevo administrativo en todo el Estado de manera “normal” da idea de una fuerza democrática de considerable alcance.
Si lo vemos por partido o coalición tenemos un panorama plural con fuerte predominio de la coalición “juntos haremos historia”, la alianza Morena-Partido Verde gobernarán 71 municipios (11 de Morena y 60 en alianza). Una sorpresa podemos ver en el estado, la segunda fuerza electoral es Movimiento Ciudadano, que encabezará 40 alcaldías, la tercera el PAN, con 35, la cuarta fuerza el PT (que no participó en la alianza y decidió irse de manera independiente) y gobernará 30 municipios. En quinto lugar, tenemos al PRI que obtuvo 23 presidencias municipales, y uno de los resultados más bajos y que distan del otrora poderoso partido político en el estado. Finalmente, el PVEM gobernará 12 municipios en solitario, y se registra además un alcalde independiente en este nuevo periodo.
Otro eje interesante de la elección del año pasado fue la representación femenina en varios municipios del estado. 52 municipios estarán presididos por mujeres y, aunque pareciera un porcentaje (24.7%) pequeño, no deja de ser significativo, sobre todo si tomamos en cuenta que Xalapa, Veracruz, Boca del Río, Pánuco y Poza Rica, pertenecen a las ciudades más grandes del estado. Sin embargo, en su conjunto, el territorio veracruzano será gobernado por 52 alcaldesas, 160 síndicas y 446 regidoras, mientras que los hombres ocuparán 158 presidencias municipales, 51 sindicaturas y 176 regidurías, lo que deja una buena muestra de la representatividad de géneros en los gobiernos municipales.
Desde el punto de vista de la formalidad y legalidad, tomaron protesta 211 alcaldes junto con sus síndicos y regidores. En varias alcaldías se llevó a cabo el proceso de entrega-recepción dando cuenta del estado material, administrativo y financiero de la municipalidad. En algunos casos la entrega-recepción no fue nada tersa y se dio a trompicones entre los que se iban y los que llegaban. Se hicieron los ajustes administrativos para hacer uso de los recursos financieros (ramo 028) para disponer de esos recursos de manera inmediata y no paralizar la nueva gestión. La idea principal era dejar fondos suficientes para garantizar la operatividad de los servicios públicos desde el primer día. La entrega-recepción es un proceso que se rige por normas de responsabilidad financiera y transparencia para asegurar una transición ordenada.
De la misma manera las nuevas presidencias municipales deben hacer público como dejaron las administraciones anteriores temas como: Saber cuánto dinero dejaron disponible en caja, si hay o no hay obras inconclusas, el tamaño de la deuda y la identificación de los acreedores, si, como en el caso del municipio de Veracruz creció la nómina, tener muy claro cuantos trabajadores de base y sindicalizados existen en la nómina y cuantos “trabajadores” solo llegan a cobrar en quincena.
Debemos destacar que llegan a las nuevas administraciones gente con mucha experiencia administrativa pero también otros tantos que no tienen esa experiencia. Se nota en algunos casos cierta confusión con las funciones y alcances de los Ayuntamientos. Después de la borrachera cívica de los primeros días los nuevos ayuntamientos y administraciones municipales deberán asumir la pluralidad ciudadana y que gobernarán para toda la población.
Los municipios dependen de las aportaciones presupuestarias de la federación y del Estado, así como de la recaudación propia generada por la acción municipal. Ésta se apoya en su capacidad de obra y servicios en las participaciones federales, y por ello, no tienes demasiadas opciones para hacer algo más, aunque con creatividad y voluntad política se pudieran abrir otras rutas de acción, como gestionar recursos extras y presentar proyectos donde haya coordinación con la federación y el estado; Y hoy por hoy, cuenta mucho la participación social, es decir, el involucrar a todos los sectores en la gestión municipal.
En tres meses podremos darnos cuenta si los ayuntamientos tienen una visión de su municipio, y que esa visión se vea respaldada por equipos de trabajo, con actitud, experiencia y cierto profesionalismo. Lo que los debería llevar a tomar decisiones basadas en diagnósticos, identificación de problemas y acciones factibles, y no en preferencias o necesidades políticas particulares.
