Jesús Utrilla | NV Noticias
La aplicación de la llamada Ley Silla obliga a las empresas a reforzar la salud laboral y cumplir con los lineamientos o habrá sanciones, señaló el médico especialista en salud laboral, Israel Gerson Reyes Méndez. Dijo que esta legislación representa un paso importante en la protección de la salud ocupacional y marca una nueva etapa de supervisión por parte de la autoridad laboral.
Es una medida que busca prevenir enfermedades derivadas de permanecer de pie durante jornadas prolongadas, particularmente en sectores comerciales, industriales y de servicios.
“Cuando nace una ley, primeramente inicia con un proyecto, posteriormente se lleva a cabo la aprobación y durante un tiempo se aplica de manera opcional en los centros de trabajo. Sin embargo, después de ese periodo, que suele ser de aproximadamente dos años, la ley se vuelve obligatoria y es cuando comienza la vigilancia real por parte de la autoridad”.
Advirtió que el incumplimiento no sólo puede derivar en sanciones económicas, sino en consecuencias médicas graves para los trabajadores, al tratarse de un problema que durante años fue normalizado en muchas empresas.
“Efectivamente se tiene que vigilar que las personas que están paradas cierto tiempo tengan oportunidad de tomar asiento en condiciones que les permita reposar y no desarrollar enfermedades derivadas de la bipedestación prolongada. Estamos hablando de problemas en rodillas, tobillos, espalda baja y hasta flevitis, que ocurre cuando no hay un retorno venoso adecuado”.
La Ley Silla establece la obligación de que los centros de trabajo proporcionen asientos adecuados a los empleados que realizan sus funciones de pie durante largos periodos, con el fin de prevenir padecimientos musculoesqueléticos y enfermedades crónicas. Su cumplimiento ya puede ser supervisado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, y su incumplimiento puede derivar en multas y ajustes en las primas del Seguro Social.
