Ethan Hawke estuvo casado con Uma Thurman durante siete años y de su matrimonio nacieron dos hijos, Maya, de 27 años, y Levon, de 23. La expareja se conoció durante el rodaje de Gattaca en 1996 y vivieron un amor de película.
En ocasiones el actor ha hablado de la gran repercusión mediática que tuvo su historia de amor al ser dos de los actores más deseados y aclamados de la gran pantalla y lo difícil que resultó su separación para sus hijos, que entonces tenían seis y dos años. Se separaron en 2004 y Uma Thurman solicitó el divorcio en 2005 tras desatarse los rumores sobre una posible relación entre el actor y la niñera de sus hijos en común, Ryan Shawhughes.
Pues bien, dos décadas después de su ruptura, el actor hace examen de conciencia y lamenta la realmente difícil y complicada crianza que tuvo su hija Maya. “Hubo muchas cosas sobre su infancia que fueron realmente muy difíciles y complicadas, y cosas de las que me arrepiento”, contó el actor Ethan a Sydney Sweeney durante su conversación para Actors on Actors de la revista especializada Variety. Si bien no quiso entrar en los detalles de por qué esa infancia resultó tan dura para su hija, si advirtió que Maya ya tenía talento como artista con solo 4 años. “Sabía que iba a ser una artista muy buena. Ese era su espacio seguro: pintar, bailar y cantar durante toda su infancia”. Y lo ha demostrado con creces como estrella de Stranger Things y tantos otros títulos como Érase una vez en Hollywood o Wildcat, película en la que ha trabajado a las órdenes de su padre como director y la mujer de este, Ryan Shawhughes, como productora.
“Todo lo que tuviera que ver con la comunicación era algo con lo que ella vibraba”. “Recuerdo que una maestra le preguntó. ‘¿Maya eres feliz?’ Porque estaban preocupados por ella. Y ella respondió algo así como, ‘de verdad crees que esa es la pregunta'”. “Yo pensé: Amo a esta niña”, continuó. “Maya tenía como 13 años. Y dijo: ‘No creo que sea interesante esta cuestión. Yo creo que hay cuestiones más interesantes que saber si soy feliz o no. ¿Soy feliz? No. Pero no aspiro a serlo”, respondió.
