Edgard González Suárez
Hace cuatro meses escribía aquí, en el Macroscopio, que la suerte de Ucrania estaba decidida desde aquel febrero del 2022, cuando dieron inicio las operaciones militares de la federación rusa en el oriente de Ucrania. Los ucranianos no podían comparar su fuerza militar con el ejército más poderoso de la Europa norte-oriental. Sin embargo, el apoyo económico-militar de la OTAN no se hizo esperar y empezaron a financiar la resistencia, al ejército ucraniano y la propaganda de guerra. La guerra parecía que podría llevarse a cabo durante años, tratando de desgastar financiera y militarmente a Rusia, lo cual nunca sucedió. Las poderosas alianzas rusas con los BRICS, principalmente la alianza económico industrial con China, y entre tanto, mientras esto sucedía, se atravesó el conflicto en medio oriente. Ahora, no podemos dejar de pensar, que la alianza ruso-iraní, pudo generar un frente militar alternativo, donde los EEUU y Europa, principalmente Gran Bretaña, se entretuvieran, y gastaran parte de su capital político y militar en la defensa de Israel. Lo demás ya lo sabemos, el hezbolá ataca a Israel, Israel invade Gaza e Irán se incorpora veladamente a la lucha contra la ultraderecha judía. En los estados unidos y la OTAN surge el nerviosismo, dos frentes de Guerra, son demasiados y los pueblos se movilizan y exigen un alto a la guerra a sus respectivos gobiernos. Sin fuerzas, sin material bélico, sin finanzas, y al borde de la soledad, Ucrania se encuentra desbarrancada en el abismo. Los rumores sobre golpes de estado en Ucrania se volvieron frecuentes. El propio Zelensky autoriza y supervisa purgas dentro del ejército y dentro del aparato político ucraniano, persiguiendo a sus enemigos internos. Cientos de miles de soldados ucranianos caídos en el frente de guerra, desbandadas, una leva cada vez más rechazada por la población, arrestos y multas a quienes no quieran incorporarse a las filas militares, bombardeos masivos en Kiev, destrucción del 70% de la infraestructura ucraniana, destrucción de centros de operaciones extranjeras y comandos militares ucranianos, divisiones al interior del ejercito ucraniano, sabotajes, asesinatos de generales y comandantes, y la ya muy visible falta de apoyo ideológico y financiero de sus principales patrocinadores. Rusia expande su dominio territorial, acaba de tomar Járkov y 6 ciudades o poblaciones estratégicas de la zona, casi sin resistencia, y en una crisis cada vez onda, se acerca, cada vez más, a la victoria final sobre un 30% del territorio ucraniano. Las recientes palabras de Putin declarando a diestra y siniestra que están preparados, incluso nuclearmente, para defender a Rusia, atacar a soldados extranjeros que pisen territorio ucraniano y sobre todo dejando claro que Zelensky pagará muy cara su traición a los acuerdos diplomáticos de 2022. Hacen, de la ya llamada ofensiva de verano, uno de los enfrentamientos más terroríficos de toda la guerra ruso-ucraniana.
Hoy, los rusos están a punto de vencer la resistencia en Odesa y apoderarse de toda la zona del Dombás, y prácticamente toda la franja oriental, desde Jarkhov, Luhansk, Donetsk, Zaporozhie, Jherson, Mikholaiv, Odesa y Crimea, es decir, todas las zonas que tienen salida al Mar negro y al mar de Azov y, que serían dominadas por lo rusos, dejando totalmente debilitada a una Ucrania semidestruida y sin salida al Mar.
Zelensky ha resistido políticamente, el ejército ucraniano se encuentra debilitado, hay una enorme presión en el frente de guerra, maniobras que exigen hasta el limite a los ucranianos, y los rusos, poco a poco, van dominando la porción de tierra que consideran prorrusa, y otra que consideran legítima para su defensa militar y nacional.
Mientras Macron incita a los franceses y europeos a financiar y apoyar militarmente, incluso con soldados a Ucrania, para mejorar su posición en las eventuales negociaciones de la paz, separarse de la dominación anglosajona y alemana, los rusos se mueven pacientemente en el terreno de operaciones ganando kilómetros y extendiendo su control sobre el lado oriental de Ucrania.
