México enfrenta un desafío fundamental en materia de seguridad pública. No basta con detener delincuentes; es indispensable identificar, investigar y desarticular las estructuras que permiten operar a las organizaciones criminales.
En este contexto, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, impulsan un convenio para conectar información de la Guardia Nacional con la plataforma del Centro Nacional de Inteligencia.
La importancia de esta coordinación radica en comprender que ninguna institución posee, individualmente, toda la información necesaria para combatir al crimen organizado.
Imaginemos que una policía municipal identifica a determinados delincuentes, mientras la policía estatal conoce sus vehículos. La Marina detecta rutas de distribución, la Defensa ubica instalaciones clandestinas y las fiscalías investigan propiedades, movimientos financieros y posibles cómplices.
Si cada institución conserva esa información de manera aislada, resulta difícil comprender cómo funciona la organización criminal.
Por el contrario, cuando los datos se comparten legalmente, las autoridades pueden identificar dirigentes, localizar operadores, rastrear recursos económicos, investigar el origen de las armas y establecer vínculos entre personas, propiedades y actividades delictivas.
Los resultados oficiales de la estrategia federal ofrecen un contexto relevante. Hasta septiembre de 2026, el Gobierno encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum reportó más de 70,500 detenciones por delitos de alto impacto, 36,300 armas aseguradas, 569 toneladas de droga decomisadas y 2,792 laboratorios clandestinos y áreas de concentración inhabilitados.
Asimismo, las autoridades informaron una reducción aproximada del 52 por ciento en el promedio diario de homicidios respecto de septiembre de 2024.
Sin embargo, estos resultados preceden al nuevo convenio y no deben atribuirse directamente a su implementación.
La experiencia internacional demuestra la importancia de la coordinación. En Estados Unidos, las investigaciones conjuntas entre agencias permiten relacionar información criminal, financiera y territorial. También existen antecedentes, como los atentados del 11 de septiembre de 2001, que evidenciaron las consecuencias de no compartir oportunamente información relevante.
México necesita consolidar mecanismos de cooperación institucional, respetando los derechos fundamentales, la protección de datos personales y los procedimientos judiciales.
Éste es el punto.
El éxito del convenio no dependerá de cuántas bases de datos se conecten, sino de cuántas investigaciones concluyan, cuántas estructuras criminales sean desarticuladas y cuánto disminuya la violencia.
Porque la inteligencia no consiste solamente en acumular información, sino en convertir el conocimiento compartido en decisiones capaces de proteger vidas.
#ParaSerMejores Sabiduría e inteligencia
Dr. Jeremías Zuniga Mezano
