La superficie destinada al cultivo de agave en Jalisco registró un incremento de 92 por ciento entre 2019 y 2025, pues las tierras ocupadas por la planta pasaron de 69 mil 737 hectáreas a 133 mil 954, refieren datos del Anuario Estadístico de la Producción Agrícola de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno federal.
El crecimiento acelerado generó una saturación en el mercado, bajó los precios tras el aumento de plantaciones y provocó severos daños en los ecosistemas locales, expusieron investigadores del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
Los expertos identificaron daños ambientales mediante el análisis de imágenes del satélite Sentinel-2 de la Unión Europea; los reportes confirman que el agave invadió áreas forestales y zonas fuera de los límites permitidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial.
El origen de su expansión se remonta al auge de la industria del tequila en la pandemia de covid-19, luego de que en 2022 la alta demanda elevó el precio de la materia prima a 32 pesos por kilogramo.
Desde 2025 el precio promedio del agave tequilero ha sufrido un desplome histórico por la severa sobreproducción, cotizándose entre 80 centavos a ocho pesos por kilo, dependiendo el método de venta.
Los productores señalan que las empresas pagan entre seis y ocho pesos por kilo a quienes están inscritos en esquemas oficiales como el programa Agave Responsable Social del Consejo Regulador del Tequila. Sin embargo, cuando la venta se realiza a través de coyotes, ante la falta de contratos directos el precio cae a 2.50 pesos por kilo o hasta 80 centavos.
Atraídos por la expectativa de ganancias inmediatas, agricultores de diversas regiones modificaron el uso de sus tierras y sustituyeron el maíz, trigo y sorgo por agave.
El análisis del ITESO indica que el proceso se realizó sin planeación, mediante la quema de vegetación nativa y el uso de maquinaria pesada en terrenos no aptos.
