Aunque Madonna no fue la única artista premiada durante los MTV Awards de este año, ella sí fue la gran protagonista de esta edición, que se celebraba en Los Angeles, a donde acudieron a arroparla desde Charlie XCX hasta Taylor Swift, que recibió el premio al mejor video clip del año por ‘The fate of Ophelia’ y a la que también se vio acudir a rendir pleitesía a la diva de Michigan.
La presencia de Madonna suponía el regreso triunfal a la gala, en la que no actuaba desde hace 23 años. La última ocasión en la que lo hizo fue cuando compartió el escenario con las entonces máximas figuras del pop juvenil, Britney Spears y Christina Aguilera, junto a quienes interpretó una mezcla de Like a Virgin y Hollywood. En aquella ocasión fue cuando Spears y Madonna se dieron un icónico beso en la boca que dio la vuelta al mundo.
Este año, Madonna no solo actuaba sino que encabezada la lista con 13 candidaturas gracias a su Confessions II. Su actuación fue de hecho, un resumen de los grandes hits de este disco: primero interpretó una introducción musical que incluyó elementos nostálgicos y fragmentos coreográficos de clásicos como One Step Away. Después canto completamente en directo junto a Sabrina Carpenter, Bring your love. Finalmente, hizo una interpretación en vivo de Danceteria, que cobró vida con la presencia de algunos personajes que aparecen en el videoclip original, como Debi Mazar, además de la británica Charli XCX.
Madonna se alzó con los galardones a artista del año, mejor colaboración y mejor baile. Y fue cuando una de sus colaboradoras, Sabrina Carpenter, le entregó uno de los premios que se produjo un momento tan hilarante como tenso. Madonna, en lo que parecía una intervención improvisada, contó que cuando intentó contactar por primera vez con Carpenter para ofrecerle una colaboración tardó cinco días en recibir una respuesta.
“Todo el mundo que me conoce sabe que soy una persona muy impaciente”, explicó la diva, “de manera que le escribí directamente a su buzón de Instagram”.
Carpenter recogió el guante del reproche pero aprovechó para defender a sus trabajadores:
“Lo primero de todo: mi equipo sí contesta a los emails. Lo único es que en este caso la comunicación directa funcionó mucho mejor”. El público rió y disfrutó de la interacción. Y las cosas quedaron claras.
